La cultura de la violación. Guía para el caballero.

Del original A Gentleman’s Guide to Rape Culture de Zaron Burnett III.

Si eres un hombre, formas parte de la cultura de la violación. Y sí, ya sé que suena duro; no eres necesariamente un violador, pero perpetúas comportamientos a los que comúnmente nos referimos como cultura de la violación.

Seguramente estarás pensando «Para quieto ahora mismo, Zaron, ¡ni siquiera me conoces, colega! Como se te ocurra insinuar que me molan las violaciones… No, yo no soy de esos, tío».

Sé cómo te sientes, tuve la misma respuesta cuando me dijeron a mí que formaba parte de la cultura de la violación. Suena fatal, pero imagínate andar por el mundo sin dejar de tener miedo a que te violen. Aun peor, la cultura de la violación no solo es una mierda para las mujeres, lo es para todo el mundo involucrado en ella. Pero no  te obsesiones con la terminología, no te quedes pasmado en las palabras que te ofenden y dejes de lado lo que en realidad quieren decirte. La expresión «cultura de la violación» no es el problema; sí lo es la realidad que describe.

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Los hombres somos los principales responsables y los máximos apoyos de la cultura de la violación.

No somos los hombres los únicos que violamos, como no son las mujeres las únicas víctimas. Hay hombres que violan a otros hombres y mujeres que violan a hombres, pero lo que nos convierte a los hombres en sus máximos responsables es que somos los que cometemos el 99% de las violaciones denunciadas.

¿Y cómo formas parte de la cultura de la violación? Bueno, mira que no me gusta nada decirlo, pero lo haces simplemente por ser un hombre.

Cuando me cruzo con una mujer en un aparcamiento por la noche y ella anda por delante de mí, hago todo lo que creo posible para que a) no se sobresalte b) tenga tiempo de sentirse segura o cómoda y c) en la medida de lo posible, pueda acercarme de manera amistosa para hacerla saber que no soy una amenaza. Y lo hago porque soy un hombre.

Basicamente, me hago cargo de que esa mujer que me encuentro por la calle, en el ascensor, en las escaleras o donde sea se sienta segura; intento que se sienta tan segura como si yo no estuviera allí. Tengo presente que toda mujer que coincide conmigo en un espacio público y no me conoce, me lee como hombre. Un hombre que, en concreto, se encuentra repentinamente a su lado. Tengo que tener en cuenta su sentido de espacio y que mi presencia pueda hacerlea sentirse vulnerable. Y hemos aquí el factor clave, la vulnerabilidad.

No sé vosotros, pero yo no me paso la vida sintiéndome vulnerable. He tenido que aprender que las mujeres pasan la mayor parte de su vida social con constantes e inevitables sentimientos de vulnerabilidad. Paraos a pensarlo un momento. Imaginaos sentir una  constante sensación de peligro, como que tuvierais  la piel de cristal.

Como tipos modernos, lo que hacemos es buscar el peligro; elegimos vivir aventuras y practicamos deportes de riesgo para sentir como que estamos en peligro. En definitiva, bromeamos sobre nuestra vulnerabilidad. Así de diferente vemos el mundo los hombres (ojo, esto lo digo teniendo perfectamente en cuenta que existe una comunidad femenina de deportistas fde riesgo muy dinámica, que también ponen en peligro sus vidas a menudo. Sin embargo, ellas no tienen que ponerse exclusivamente en situaciones de adrenalina para sentir el peligro).

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Soy prácticamente abstemio y, podría decir, sólidamente, que llevo buenas pintas, lo que quiere decir que, andando solo por la noche muy raramente temo por mi seguridad. Algunos sabréis lo que quiero decir con esto. Muchas mujeres no saben lo que es moverse libremente por el mundo a cualquier hora del día o la noche y sentir que no va a haber ningún problema; de hecho, lo que sienten estas mujeres es lo contrario.

Una mujer siempre tiene que pensar adónde va, a qué hora irá, a qué hora llegará, a qué hora volverá, qué día de la semana es, si se quedará sola en algún momento… y así sigue la cosa, porque hay más elementos que me estoy dejando en el tintero. Yo, honestamente, no tengo que pensar mucho sobre lo que tengo que hacer para estar a resguardo en cualquier momento de mi vida. Me deleito con la libertad de la que dispongo para levantarme e ir de aquí para allá de día, de noche, llueva o haga sol, a cualquier parte de la ciudad. Si queréis llegar a entender la cultura de la violación, recordad que la mitad de la población no disfruta de esta libertad.

Estos son los motivos por los que intento usar una expresión corporal transparente y por los que trato de actuar de tal manera que los miedos y demás sensaciones que las mujeres puedan sentir al respecto se reduzcan. Os recomiendo encarecidamente que hagáis lo mismo. Os lo digo en serio, es lo mínimo que cualquier hombre podemos hacer en espacios públicos para que las mujeres se sientan más cómodas en este mundo que compartimos. Basta con que las tengáis en cuenta tanto a ellas como a su espacio personal.

Pensaréis que es injusto que paguemos justos por pecadores, que tengamos que cambiar nuestros hábitos por el comportamiento de otros tipos, pero, ¿sabéis qué? Tenéis razón, es injusto, ¿pero es culpa de las mujeres? ¿O es más bien culpa de aquellos tipos que actúan de manera infame y nos hacen quedar mal a los demás? Si te preocupa la justicia, descarga tu rabia sobre los tipos que hacen que tanto tú como tu forma de actuar sea cuestionable.

En el momento en que un hombre es sometido a evaluación; es decir, cuando se trata de determinar lo que un hombre es capaz de hacer, una mujer presupondrá lo que eres bien capaz de hacer. Desafortunadamente, esto implica que a los hombres se nos juzgará a partir de nuestro peor ejemplo. Ah, y si piensas que este uso de estereotipos es un asco, ¿cómo reaccionarías tú al encontrarte a una serpiente en el campo, eh?

¿No la tratarías como a una serpiente? Esto no es estereotipar, es juzgar a un animal por lo que es capaz de hacer y por el daño que es capaz de infligir. La ley de la jungla, tronco; eres un hombre, y las mujeres te tratarán como tal.

Es responsabilidad tuya ese miedo, razonable y comprensible, que se tiene de los hombres. Es verdad que no lo creaste, como tampoco creaste tú las autovías. Algunas cosas que heredamos de la sociedad molan, otras son cultura de la violación.

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Como ninguna mujer puede juzgar de manera acertada tus intenciones a primera vista, presupondrá que eres como los demás tipos. En el 73 por ciento de las violaciones, las víctimas conocían a su agresor, así que, si ni siquiera pueden fiarse ni juzgar acertadamente las intenciones de hombres a los que ya conocen, ¿cómo esperas que vayan a hacerlo contigo, un completo desconocido? La prevención de las violaciones no pasa porque las mujeres se eduquen en cómo evitarlas, sino en que los hombres no las cometan.

Para prevenir las violaciones, un hombre debe entender que un «no» nunca es un «sí», que cuando una mujer se encuentra bajo los efectos del alcohol o de alguna droga y se ve incapaz de articular palabra no es un «sí» o que estar en una relación no implica un «sí» automático. Dejemos de concentrarnos en cómo las mujeres pueden evitar ser violadas o cómo la cultura de la violación hace sospechosos a hombres inocentes, ciñámonos a lo que, como hombres, podemos hacer para evitar que se cometan violaciones: desmantelar las estructuras que las permiten y modificar las actitudes que las toleran.

Ya que formas parte de ella, tienes el deber de saber lo que es la cultura de la violación.

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Extraído de la página de Marshall University’s Women’s Center:

La cultura de la violación es el entorno en el cual la violación ostenta una posición preponderante y en la cual la violencia sexual infligida contra la mujer se naturaliza y encuentra justificación tanto en los medios de comunicación como en la cultura popular. La cultura de la violación se perpetúa mediante el uso de lenguaje misógino, la despersonalización del cuerpo de la mujer y el embellecimiento de la violencia sexual, dando lugar a una sociedad despreocupada por los derechos y la seguridad de la mujer.

La primera vez que una mujer me dijo que formaba parte de la cultura de la violación, me posicioné en contra por motivos evidentes. Como muchos de vosotros, quise decir «Eh, a mí no me metas», pero, en vez de eso, la escuché. Más tarde, fui a ver a una escritora a la que admiro y la pedí que escribiera un artículo conmigo en el cual explicara la cultura de la violación específicamente para mí y para lectores hombres. Dejó de contestarme a los correos.

En primer lugar, me molesté. Más tarde, cuando quedó claro que de ninguna manera iba a obtener respuesta,me terminé de cabrear. Por suerte, sé evitar responder en caliente, los truenos impresionan pero es la lluvia la que en realidad nutre la vida, así que dejé que amainara la tormenta y me paré un momento a pensar. Di un paseo, uno de esos que hacen que se me encienda la bombilla.

A manzanas de mi casa, enfrente de un lavadero de coches, se me encendió. Si tanto me importaba la cultura de la violación, necesitaba salir a descubrirla yo mismo. Ninguna mujer me está en deuda conmigo por el hecho de que quiera saber algo que ella inherentemente  ya comprende. Ninguna mujer debe verse en la obligación de explicarme la cultura de la violación solo porque quiera saber lo que es. Ninguna mujer me debe una mierda. He vivido cómo me recorría profundamente el deseo de que una mujer me satisficiera. Incluso mi curiosidad, una de las cualidades de las que me enorgullecía, estaba contaminada de esa presunción androcéntrica omnipresente en la cultura de la violación. Lo que esperaba era que me satisficieran, y esa actitud es un problema. Así que empecé a leer y seguí hasta que entendí la cultura de la violación y mi lugar en ella.

Adjunto aquí una enumeración de ejemplos de cultura de la violación.

  • Echar la culpa a la víctima («lo iba buscando»).
  • Dulcificar las agresiones sexuales («Estos hombres…»).
  • Hacer chistes sexualmente explícitos.
  • Tolerar el acoso sexual.
  • Inflar las cifras de denuncias de violación falsas.
  • Elaborar un estudio sobre los hábitos de vestimenta, salud psíquica, motivaciones e historial de la víctima de carácter público,
  • Violencia de género gratuita en películas y televisión.
  • Definir la «masculinidad» como dominante y sexualmente agresiva.
  • Definir la «feminidad» como sumisa y sexualmente pasiva.
  • Presionar a los hombres para que «consigan sus metas».
  • Presionar a las mujeres para que «estén alegres».
  • Presuponer que solo violan a mujeres promiscuas.
  • Presuponer que no hay hombres violados y que los que hay son «débiles».
  • No tomarse en serio las acusaciones de violación.
  • Enseñar a las mujeres cómo no ser violadas en vez de enseñar a los hombres a no violar.

Ahora que ya sabes lo que es, ¿cómo puedes actuar dentro de esta cultura?

  • Evita el uso de lenguaje que despersonalice o degrade a las mujeres.
  • Alza tu voz si oyes a alguien contar un chiste ofensivo o que dulcifica la violación.
  • Si una amiga te dice que la han violado, tómala en serio y apóyala.
  • Mantén un pensamiento crítico con los mensajes que te llegan de los medios de comunicación sobre mujeres, hombres, relaciones y violencia.
  • Respeta el espacio ajeno incluso en situaciones distendidas.
  • Mantén comunicación constante con tus parejas sexuales, no presupongas el consentimiento.
  • Define tu propio concepto de masculinidad o femineidad. No dejes que los estereotipos guíen tus actos.

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¿Qué otras cosas puedes hacer en relación a la cultura de la violación cuando la experimentas en la vida real?

  1. Enfrentarte a otros hombres

No hablo de violencia, más bien eso es lo que tenemos que intentar evitar. Sin embargo, en ocasiones un hombre tiene que enfrentarse a otro hombre, por separado o en grupo, en determinadas situaciones. Cuando estoy en un espacio público y veo a otro hombre acosar a una mujer, me paro y me aseguro de que la mujer en cuestión me ve. Busco que se dé cuenta de que soy perfectamente consciente de la situación y espero que me de una señal explícita de ayuda. A veces, la pareja continúa peleando como que fuera invisible, pero en otras ocasiones, la mujer me hace ver que necesita apoyo e intervengo. Nunca he tenido que ponerme violento; en ocasiones mi sola presencia hace que el tipo se vaya si es desconocido o se explique si ya nos conocemos de antes. En resumen, la dinámica cambia. Por esto me detengo cuando veo que otro tipo está molestando en público a una mujer. Por alguna razón, me aseguro de que cualquier mujer, en lo que podría convertirse en una situación violenta (una situación que podría estar juzgando correctamente o no) encuentre la oportunidad para hacerme notar que necesita ayuda. Tengo una hermana pequeña, esa respuesta es prácticamente instintiva en mí.

Sin embargo, no solo hago esto con las mujeres. También he actuado así en una discusión afectiva entre dos hombres. Siempre que contemples una situación que parece salirse de control, y especialmente si están atacando a alguien o ese alguien pide ayuda, debes inmiscuirte. No significa entrar como un elefante en una cacharrería, sino hacerte partícipe, involucrarte, tomar nota de información pertinente, alertar a las autoridades, llamar a la policía, etc. Hacer algo, vaya.

  1. Corregir a otros hombres

Si otro tipo empieza a farfullar atropelladamente cosas ofensivas delante de ti, puedes actuar incluso si no hay cerca nadie de la comunidad sobre la que recae la ofensa. También vale para cuando alguien usa lenguaje misógino: levanta la voz, dile a tu amigo o a tu compañero de trabajo que los chistes de violaciones son basura y que no los vas a aguantar.

Hazme caso, no vas a perder tu «carnet de hombre». Aun así, si eres mayor de diecinueve y todavía te preocupa el carnet de hombre, tampoco es que tengas ni idea de lo que va la masculinidad respetable. No tiene nada que ver con ningún tipo de aprobación intelectualoide ajena, tiene que ver con que seas «tu propio modelo de hombre» y hagas las cosas bien. Te sorprenderá la cantidad de hombres que te guardarán respeto por hacer aquello que ellos no se atrevieron a hacer, lo he escuchado miles de veces. No soy la Liga de la Justicia, pero he discutido, discuto y seguiré discutiendo con manadas y manadas de tipos. Más tarde, algunos de esos tipos se me acercarán y me dirán el respeto que les infunde lo que hice. Siempre les respondo que, cuantas más veces repitas, cada vez es más fácil levantar la voz. Lo prometo, es cierto.

No quiero decir con esto que hay que haya que ir haciendo marcaje a todo el mundo. No intento hacer que todo el mundo viva según mis ideas, nadie necesita que le digas lo que piensas sobre cada cosa que dicen y si es acorde a tu criterio de conciencia social. Sin embargo, cuando otro tipo dice alguna gilipollez y te das cuenta ―esos chistes están a la orden del día―puedes hacerle notar que ni su chiste de violaciones ni su siempre sabia analogía del «todas putas» pasan la prueba.

  1. Hacer reflexionar a otros hombres

Pongámoslo así: estás en un grupo de hombres y uno de ellos empieza a chillarle a una chica. Muy sencillo, dile que deje de hacer el gilipollas. No te conviertes en un macarra si alzas la voz por la mujer, siempre y cuando no trates de conseguir puntos ante ella por defenderla, claro; si evitas eso, no estarás actuando como el caballero de brillante armadura. No, estarás haciendo lo correcto. Ninguna mujer necesita  que le chille un payaso sexista solo porque el pobre tipo no da para más. El piropeo es una de las peores exhibiciones de la sexualidad masculina que existen, y esos imbéciles nos hacen quedar como simples espantapájaros. ¿Lo pilláis, no? Hay que ponerle fin a estas soplapolladas.

Mediante construcción personal fue como conseguí levantar la voz ante un grupo de hombres. Tienes que hacerlo, más que nada por respeto a ti mismo. De otra manera, no eres más que otro tipo patético que permite que otro hombre maltrate a una mujer delante de ti. Cuando un menda piropea y no lo haces notar, lo que acaba de pasar es que él la ha tratado como un objeto sexual barato para su propia satisfacción y a la vez te ha convertido en ese macarra que está deseando que ocurra otra situación de maltrato en tu presencia para que la ratifiques mientras no dices una palabra.

¿Qué pensaría tu abuelo si te viera en esa situación? ¿Estaría orgulloso? ¿Estás orgulloso de ti mismo? El orgullo masculino solo vale para una cosa: para mejorar personalmente. No seas ese macarra silencioso que se mimetiza con la masa para recibir su aprobación. Levanta la voz cuando alguien piropee a una mujer enfrente de ti, dile que se calle la puta boca. Como hombre, tienes poder, úsalo, los hombres respetamos la convicción.

  1. Es nuestro trabajo establecer normas para nosotros mismos y, de esta manera, para los hombres en general.

Pensarás «Zaron, tío, espabila, tronco. El piropeo no es para tanto, ¿no estamos haciendo una montaña de ello? A algunas mujeres les gusta». Igual tienes razón, igual a algunas les gusta, pero eso no importa, a mí me gusta conducir a toda hostia, a mi sobrino le gusta fumar hierba por la calle, pero ninguno de los dos estamos habilitados para hacerlo. Así funciona el pertenecer a esta sociedad: si encuentras a una mujer que le guste que la piropeen, ve y hazlo, pero de puertas para adentro, no en público. Ahí, respeta su espacio, tanto físico como psíquico,

No te limites a ser un hombre, sé un ser humano, una persona con integridad y honor.

Cuando eventos como #YesAllWomen surgen en nuestros debates culturales y las mujeres de todo el mundo comienzan a compartir sus experiencias, sus traumas, sus historias y sus puntos de vista personales, nosotros, como hombres, no debemos inmiscuirnos en ese debate. Lo que tenemos que hacer es escuchar y reflexionar, que sus palabras cambien nuestra forma de ver el mundo. Nuestro trabajo ahí está en preguntarnos cómo podemos hacer mejor las cosas.

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458 comentarios en “La cultura de la violación. Guía para el caballero.

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  3. Me he tomado las molestias de leer ese artículo. La verdad es que me revolvió el estómago del asco al leer la cantidad de sandeces tan ofensivas.

    Básicamente y a modo de conclusión, dices que la sociedad actual es consecuencias de violaciones sexuales. Debo decir que nunca me sentí tan insultado en un blog.

    ¿Todos los hombres son violadores? ¿Qué sigue? ¿Todos somos terroristas y criminales? ¿Castrar a todos los hombres?

    ¿Acaso no somos iguales ante la Ley? ¿No gozamos de los mismos derechos y obligaciones? ¿No somos todos seres humanos? Ese artículo segrega y disminuye al hombre al grado de un animal.

    El artículo cae al nivel del hembrismo. Y un hembrismo barato. Una violación es un acto criminal que merece toda la severidad de la Ley. Pero llamarnos a todos violadores, denota no sólo un desprecio al hombre, sino a los humanos.

    En definitiva, la misandría es tan despreciable cómo el machismo. El problema sigue, lo intensifican y empeoran, y no se ven soluciones. Todo se complica gracias a ignorantes que insultan tan groseramente a la sociedad.

    Saludos

    Gabriel Pardo

    Le gusta a 3 personas

    • Gabriel, claramente al inicio dice que no eres violador, sino que formas partede una cultura de violación y si no has entendido la diferencia te recomiendo volver a leerlo, seguramente eres un buen hombre te daré ese punto aún así estoy segura que haz nombrado “zorra” a alguna mujer sin sentido o por que practica su sexualidas como cualquier hombre, haz contado chistes misoginos o en los que degradan sexualmente a una mujer o a un hombre, dificilmente habrás pensado que no era necesario un desnudo femenino en una película y peor aún te apuesto a que haz visto morbosamente chicas em la calle que vestian de alguna manera que no intentaban generar ninguna reacción salvo sentirse cómodas y frescas a eso se le llama cuñtura de la violación no a que peneyres o toques en contra de su voluntad el cuerpo de uns mujer (o un hombre aclaro por el concepto del texto, no pongo en discusión tu afinidad sexual eso lo respeto y doy por sentado de antemano que eres heterosexual) sin afán de molestar te mando un saludo

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      • Hola Verónica , concuerdo contigo, pero tengo una idea que me da vueltas. Para combatir cualquier mal es necesario hacerlo holisticamente. Quiero decir de antemano que no justifico el abuso de ningún ser humano por sobre otro. Pero la ropa que usamos no es un echo azaroso. Alguien la diseña, y ese diseño responde a una lógica. Ya sea social, estereotípica, comercial etc… Hay un estudio que muestra cómo reacciona el cerebro de algunos hombres al ver a mujeres en bikini. Y lamentablemente la porción del cerebro que se estimula es la que procesa información sobre objetos. Se anula la empatía. Este constructo es un verdadero asco, pero somos todos parte de esto. Creo que al igual que el amigo que escribió acá sólo busco entender el problema en forma más global. En rebeldía algún día usare falda y escote, por qué me cansa pensar que un pantalón me hace más hombre. O simplemente usare lo primero que encuentre. Así mismo las mujeres deberían vestirse como les de la gana y conscientes de que incluso la ropa fue diseñada con un propósito… Les recomiendo ver “la evolución del bikini por jessica rey”

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    • Ni básicamente, ni en momento alguno se llega a esa conclusión. Que bueno que lo hayas leído todo, pero habría sido mejor que lo comprendieras.

      En ningún momento se ofende a la sociedad ni se atenta contra la dignidad humana sólo por exponer un tema que nos es incómodo, pero se está hablando de un hecho observable, medible y, por ende, real.

      Ahora bien, que tu capacidad para entender el tono y el objetivo del texto sea mínima, de ninguna manera lo hace a él ignorante.
      ¿Sabes lo que hace ignorante a una persona? Pues, básicamente y en conclusión, ignorar algo; desconocer un aspecto del mundo natural o social por no haber tenido contacto con ello antes, o porque tal contacto para la construcción y adquisición del conocimiento le ha sido negado, o simplemente porque no podemos saberlo todo y ya.
      Ser ignorante no es mayor problema, el problema es que tíos como tú se ofenden sin razón aparente y malinterpretan las cosas, y encima se echan encima falsas dotes intelectualoides y desacreditan una situación solamente porque se niegan a analizar y reflexionar sobre el conocimiento que les está siendo transmitido. Eso, compañero, sí está tremendamente jodido.

      Saludos.

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    • Mmm… Se nota que no entendiste para nada el artículo, vuelve a leerlo y te darás cuenta de que no está llamando a todos los hombres violadores, sólo dice que las mujeres hemos sido educadas prácticamente por la sociedad para pensar de esa forma, y que los hombres deben cambiar esto actuando como tal se indica en el artículo

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    • Gabriel, lamento decírtelo, sé que no me tomarás mucho en cuenta por el simple hecho de ser mujer, pero en efecto, no eres un violador, sino que leyendo el artículo podrás darte cuenta que eres un violador en potencia que, tal vez,jamás logres hacer daño a una mujer, pero puedes hacerlo. No sólo daño como violencia sexual explícita hacia una mujer, sino tal vez violencia verbal, psicológica o emocional a pequeños, hombres, mujeres, ancianos, etc.
      Cambiemos paradigmas, te lo digo. Las mujeres siempre tenemos que defendernos de sus insultos y sus prejuicios en caso de ser violadas. Asuman su responsabilidad en este mundo como hombres que son.

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    • Yo me quedo con una reflexión muy distinta a la tuya. Como dice al final me quedo reflexionando en las tantas cosas que NO hago desde mi postura y que fomenta a que las cosas sigan como están. No quiero entrar en discusiones, respeto tu comentario pero no estoy de acuerdo con él. NO todos somos violadores, pero nuestra indiferencia mantiene vigente la naturalización de muchos comportamientos.

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    • Bueno Gabriel, permíteme que te responda un poco,

      Este artículo forma parte de una corriente ideológica muy concreta, un feminismo fuertemente influido por el posmodernismo y lo que hay quien llamaría “feminismo pequeño-burgués”, es decir, la teoría fuertemente totalizadora que se expande entre los grepúsculos autodenominados feministas que intentan dar respuesta al origen de la discriminación de género centrándola en una suerte de lucha entre hombre y mujer, sin un análisis demasiado profundo. Como corriente ideológica que es, surge de unas circunstancias concretas, las actuales, de dispersión y atomización de la sociedad, globalización, ciudadanismo, disgregación de las “viejas” ideologías y, como ya he dicho, la entrada de las ideas posmodernas con fuerza en la Europa desindustrializada y desorganizada.

      La respuesta es el análisis científico de la realidad concreta, alejándose del relativismo, de las percepciones personales aupadas al rango de colectivas, etc. La fuerza de esta teoría corresponde al ruido que monta, y que es casi irrebatible porque la mitad de la población mundial carece de la capacidad de sentir o comprenderla de la la forma “correcta”, y las opositoras de la otra mitad asumen “rol de hombre” si pretenden echarla atrás. Asimismo, se basa en una retroalimentación brutal entre las organizaciones que la apoyan, evitando la crítica bajo miedo de ser acusado de Dios sabe qué crimen.

      Un saludo, y de nuevo, la respuesta está en el análisis científico.

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    • En ningun momento dice que el hombre es un violador, si no que esta dentro de la cultura de la violación, que es muy diferente. Es dificil ceptarlo pero lo cierto es que las mujeres están constantemente abrumadas por una sensación, ya inconciente, que les dice que vayan por donde vayan tienen que mirar su entorno y asegurarse de que nada dramático puede llegr a pasar. He hablado con muchas amigas que me han dicho esto y aunque parezca tan ajeno a nosotros es verdad. Esto te lo digo no como una respuesta para generar disputa si no para que pienses mas allá de lo que nos afecta a nosotros como hombres.

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    • Que se siente que te tengan que devolver a primaria por esa comprensión lectora tan deplorable? Te diría que aprendas a leer pero leer sabes, lo que no sabes es entender y comprender compañero metase a un cursito libre que enseñan bien

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    • Todo el rato dice que pertenecer a la cultura de la violación no es ser violaror… Aprende a abstraer y a tratar de conprender en vez de sentirte ofendido.
      Ejemplo: Si eras blanco en la época de esclavitud, aunque no tuvieras esclavos eras del lado blancos; los esclavos te miraban como a un blanco, por el estado de sumisión en el que estaban. Me captas?

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    • Creo que estás revolviendo un poco, Gabriel. Sobre la marcha del texto afirma que no todos los hombres son violadores, pero sí lo son el 99% de los casos denunciados. Como resultado, la imagen del hombre en general es medida a partir de los agresores sexuales, de ahí el nivel de inseguridad que siente un sector de la población que (se ve) es totalmente desconocido para ti.

      No segrega al hombre al grado de un animal, esa es una decisión inherente a cada cual. Es un llamado a ponerle freno a las agresiones sexuales, sin excepción. Quizá lo viste recrudecido, pero el autor del blog habla poesía a comparación de lo que puedes escuchar en una sala de espera en un ministerio público; es un leve bosquejo de la tristeza e impotencia que se siente después de que en algún jardín principal un extraño te toca el trasero en público a plena luz del dí y no puedes ni quejarte porque está acompañado de otros dos tipos que son más altos que tú, además de para colmo las demás personas sólo contemplaron sin hacer nada; o también la cólera que se siente después de que te das cuenta de que la persona que va en en el sillón opuesto del transporte público se masturba viéndote descaradamente.

      Y todas estas cosas las viví vistiendo ropa holgada que me cubría todo el cuerpo y pesando más de 80 kg. Las agresiones sexuales no las sufren sólo las “bonitas” o las que “están buenísimas”, las agresiones sexuales las sufren todas las personas cuyos victimarios las deshumanizan y ven como objetos de propiedad común. Porque tampoco sucede a las personas que “lo andan buscando”, de lo contrario no les sucedería nada a los infantes, pero por desgracia habemos niños que fuimos violentados sexualmente en nuestra más tierna infancia.

      Así que, lo único que puedo decir es, Dios guarde este mundo de personas que piensan como tú.

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  4. Un excelente texto que debe ser difundido. Vivo en México, donde la cultura de la violación forma parte constitutiva de la cultura nacional. Las últimas semanas las noticias sobre violencia de género, no la habitual sino una descarnada y sistemática, nos ha mostrado lo urgente de cambiar la forma como se observa, se trata y como se habla de las mujeres. Las chicas que han realizado estas denuncias en las redes sociales han sido atacadas con una violencia tan dramática y aberrante como los hechos que han denunciado, y son lamentablemente hombres los que las han atacado con amenazas, insultos, fotos que muestran armas y posiciones de violencia, los que justifican, naturalizan y generan olas expansivas de misoginia y machismo que son leídas e interpretadas por niños y adolescentes que aprenden y reproducen esa percepción donde las mujeres son objetos para satisfacer, y que si no están dispuestas por lo tanto hay que tomarlas por la fuerza. El texto es extraordinario en un sentido integral pero exhibe una posición de la que suele no hablarse, al menos no en esos términos ni con esa contundencia desde el feminismo tradicional: los hombres deben ser reeducados y sensibilizados acerca de lo que representa ser mujer. Sólo así y no simplemente con la denuncia social, es como puede revertirse. El texto dice lo que todas pensamos pero no hemos sabido expresar sin ser malinterpretadas: lo poco efectivo que resulta el que seamos sólo nosotras quienes levantemos la voz por relaciones más justas, respetuosas y dignas. Que nos sentimos vulneradas y que ello no nos convierte en parte del problema, que la vulnerabilidad con la que vivimos no es un acto voluntario, y que no importa qué tan empoderada y feminista seas, eso no cambia por elección. Que hemos arraigado la violencia hacia las mujeres a tal grado que todo lo que supone hablar con los términos precisos -cultura de la violación- es asimilado con prejuicio y se descalifica de por sí. Que los hombres, es necesario reafirmar lo que dice el texto, son quienes violan y que la violación es atentar contra el derecho de ser, de estar y de actuar, no sólo la penetración sin consenso sino el piropo, la mirada, la cercanía, el chiste, el toqueteo que impiden la libertad, la movilidad y el ser y vivir en pleno. Felicidades por el texto, y a difundirlo y promover su comprensión.

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  5. Un artículo que sin duda les leeré a mis hijos, ya que expone con claridad puntos que suelen ser difíciles de manejar para una madre que educa a varones ¡Gracias por compartirlo!

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  6. Excelente artículo…, más para nosotros los hombres que nunca nos vemos y somos portadores de esta cultura que destruye a las mujeres… una buena reflexión para des-empoderarnos e iniciar nuevos procesos que nos lleven a la igualdad…

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  7. Me gustó el artículo. Buenas reflexiones. Mucho para pensar y actuar. En general puedo decir que estoy de acuerdo contigo, sólo me preocupa lo que me preocupa en otros problemas sociales similares -entiéndase todos los que tienen que ver con alguna forma de marginación-: que la abolición del androcentrismo derive en el misocentrismo; si le echamos un vistazo a la historia de la humanidad resulta que somos especialistas en lograr ese efecto extremista de transformación.
    ¿Cómo lograr el equilibrio social? Por supuesto no tengo la respuesta pero no estoy de acuerdo en que dependa tan solo de que los hombres tengamos que “devolver algo” a las mujer (tranquilidad, confianza, seguridad). Por ejemplo, coincido en que las violaciones no se evitan educando a las mujeres para evitarlas, en lugar de educar a los hombres para no cometerlas, pero tampoco esta segunda opción por sí sola solucionará el problema; creo que es una combinación de ambas la que será exitosa. Me parece que la respuesta está en que todos, hombres y mujeres, nos comprometamos con el equilibrio, creo que tendríamos adoptar algo así como “la cultura del funambulista”, aunque no se como. Tal vez, como en la cuerda floja, sea cosas de trabajo atento, cotidiano, permanente.

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  8. En general el artículo tiene (y se nota ) una buena intención… Sin embargo no sé si está es la solución, ya que al proponer ayudarlas así como si ellas no fueran capaces de hacerlo… No se… Creo es nuevamente ponerlas en el papel de débiles… Pero si estoy totalmente de acuerdo en hacerme consciente de esa cosas que seguramente hago… Y si, la mayoría de la ve veces sin poner atención a ello… Eso y no quedarme sin hacer nada cuando es necesario es muy buena reflexión, pero si nadie me pide ser su hermano mayor… Lo más seguro es que la chica o el chico me mande por un tubo si me meto en lo q no me importa…
    Sin embargo, gracias por poner tu atención y la mía en esto.

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  9. Me parece interesante el artículo y me gusta que un hombre escriba esto. Sin embargo, no estoy en absoluto de acuerdo cuando dices que las mujeres siempre nos sentimos vulnerables, inseguras, con miedo, siempre pensando a dónde vamos a ir y con quien. Yo no vivo ni “siempre” ni la mayor parte de mi tiempo con miedo. He viajado sola por varios lugares sintiéndome segura.

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    • Entonces tenes la suerte de vivir en una sociedad un poco mejor, soy Argentina y creeme que vivimos con ese miedo. No salir a x hora, no usar un short o pollera porque seguro alguno te grita algo, no usar ropa ajustada para viajar en transporte publico porque seguro a alguno se le va la mano, no tomarte un taxi sola despues de ir a bailar o tomar algo, porque no tenes idea quien esta manejando…
      Por desgracia es asi, me alegro mucho de que no lo sufras tanto, realmente me alegro, pero es exactamente como este muchacho lo relato.

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  10. Ojalá este artículo llegué a más personas y nos haga reflexionar, tanto a hombres como mujeres, sobre la sociedad en la que vivimos y que podemos hacer para mejorarla.
    Como mujer me gustaría comentar algo que me ocurrió y que probablemente les ha ocurrido a muchas otras mujeres a lo largo de su vida.

    Fui un día a casa de mis abuelos, mi hermano y yo nos bajamos del coche para que mi padre buscara aparcamiento, y cuando estaba a punto de entrar al portal, que estaba a 15 metros, unos hombres de unos 50 años o más me dijeron :”¿Donde vas guapa? Mírala se hace la díficil…(y algunas groserías peores)” Los ingnoré,a pesar de que les quería contestar.Jamás me había sentido tan asustada,tenía por aquel momento 12 o 13 años acompañada de mi hermano de 9, parecía algo mayor pero estaba algo gordita e iba tapada casi hasta los ojos porque era invierno, desde luego no iba provocando. A pesar de que estaba en medio de la calle a plena luz del día nadie les mandó a callar, entré en el ascensor y solté algunas lágrimas y a pesar de que no había pasado nada sentía que yo era culpable de algo.Quise decírselo a mi padre pero me dio una mezcla de entre vergüenza y miedo y lo dejé pasar. Ahora que tengo 18 años he visto mucho más y en prespectiva me parece algo estúpido, pero desde luego no lo es.

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  11. Me parece un articulo totalmente machista. NO NECESITO QUE NINGUN HOMBRE ME PROTEJA NI ME HAGA SENTIR SEGURA. ESO ESTA DENTRO DE MI. NO PUEDO VER VIOLADORES EN TODAS PARTES QUIEN LO VE ESTA MAL. Y yo si salgo cuando quiero, como quiero y a la hor q quiero. No me preocupa a q hora regreso y si un hombre trata de protegerme seria sospechoso. Este articulo es mas machista que un macho men. Es absurdo. .

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  12. Qué hermoso es ver que algunos hombres nos comprenden a las mujeres, que tratan de sentir empatía y son consientes de las ventajas que esta sociedad les da…en verdad muchas gracias por tu artículo, no es sólo para los hombres, también es para nosotras que a veces los creemos a todos iguales. Besos.

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  13. Me ha parecido un excelente artículo, si bien entiendo que muchos hombres se sientan ofendidos, es porque justamente no comprenden el fin del artículo. No comprenden que crecieron en una sociedad androcentrista, en una sociedad que denigra a la mujer en el momento que la usa para “cumplir sus necesidades” como el mismo joven comentó…
    Me agrada saber que existen hombres que esten conscientes de que su trabajo en la construcción dela igualdad de género es indispensable.

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  14. Muchas gracias por tan bueno artículo. A mi me gustaría traducirlo al portugués de Brasil para compartir en mi blog y otras medias sociales ahora que hubo un caso horrible de violación colectiva de una chica de 16 anos. Fueran 30 hombres que hicieran un video y lo compartiran en Twitter. Este fué el texto más completo que he leído sobre el tema hasta ahora y quero muchisimo compartirlo en mi lengua si estás de acuerdo.

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  15. Me gustó mucho leer a un hombre que se pronuncie al respecto. Estoy casi de acuerdo con todo. Yo agregaría que cada vez somos más las mujeres que reaccionamos y estamos dispuestas a evidenciar que hay violencia, especialmente en el acoso callejero.

    Es lamentable que tenga que haber otro hombre que de alguna forma nos “defienda” mi respuesta negativa debería de bastar. Tengo esperanza que llegue el día en que no necesite que nadie me defienda, en que me respeten por ser humana.

    Gracias por tu artículo.

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  16. muchas gracias por compartir este articulo, yo en lo personal si me siento insegura, no me bajo del coche sin ponerme una chamarra que me cubra las pompas, y obviamente no salgo sola de mi casa por la ciudad y el lugar donde vivo.
    tuve la suerte de crecer en una familia contra el machismo extremo y el feminismo extremo, pero hasta mi papá tiene esa cultura inconscientemente, creo que aunque lo entendí lo voy a volver a leer porque siempre hay cosa que se te escapan.
    gracias

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