Interseccionalidad

Del original en SJWiki, Intersectionality.

Para ver contenido diario, podéis seguirme también por Facebook en Demonio Blanco y por Twitter (@DemonioblancoTT).

Debates de carácter interseccional y hallazgos científicos han tenido un distinto nivel de impacto sobre teoría feminista, movimientos sociales, derechos humanos, políticas públicas e investigación sobre el comportamiento electoral en ciencias políticas abarcando sociología, estudios críticos del derecho e historia.
—Ange-Marie Hancock, Profesora Adjunta de Ciencias Políticas y Estudios de Género[1]

Intersectionality

Un acercamiento divertido a la interseccionalidad[2]

La interseccionalidad es el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales. El término fue acuñado por Kimberlé Crenshaw en 1989.[3][4][5] 

Resumen[edit]

Las personas, a nivel individual, no encajamos de manera nítida en una única categoría, sino que nuestras vídas transcurren en relación a identidades, privilegios y formas de opresión étnicas, funcionales, sexuales y de género interconectadas que no pueden abordarse de manera individual [6]. La relación entre las múltiples identidades sociales de una persona guarda más importancia que cada una de ellas de manera individual y aislada en términos de justicia social. Por ejemplo, una mujer negra cishetero de clase media alta vivirá como mujer, como persona no blanca, como persona heterosexual, como persona cisgénero y como persona de clase media alta sin obviar que, al mismo tiempo, es víctima de opresión  debido a la interacción[7] de esas identidades. En otras palabras, las identidades sociales no son acumulativas, sino interseccionales. [9]

La interseccionalidad nos muestra lo que se oculta tras la conceptualización de categorías como género y raza de manera aislada. El cambio que ha llevado a interseccionar estas categorías es consecuencia lo difícil que resulta visibilizar a aquellas personas víctimas de opresión en términos de ambas categorías. Aunque todas las personas dentro de este mundo contemporáneo, capitalista y eurocéntrico estamos sometidas a roles de género y etnia, no todas somos víctimas de opresión en términos de esos mismos roles. Feministas no blancas como Kimberlé Crenshaw se han opuesto a la consideración de estas categorías como homogéneas  y en las cuales se normaliza su grupo dominante, o lo que es lo mismo, que cuando hablamos de mujeres, hablamos de mujeres blancas de clase media alta y cuando hablamos de personas negras, hablamos de hombres negros y heterosexuales, etcétera. Queda en evidencia que la lógica de categorización individual distorsiona aquello que existe en la intersección, como la violencia infligida a las mujeres no blancas. Sin embargo, según están construidas las categorías, la misma intersección nos lleva a malinterpretar la realidad de las mujeres no blancas. De esta manera, una vez que la interseccionalidad nos muestra lo que obviamos, tenemos pendiente la tarea de reconceptualizar la lógica de la intersección con el fin de evitar divisibilidad. Solo cuando seamos plenamente conscientes de que las categorías de género y raza se encuentran entrelazadas o incluso fusionadas, podremos discernir con claridad a las mujeres no blancas. [10]:192-3

Existen múltiples categorías en las que nos encontramos cada persona y que dictan las posibilidades que tenemos de ostentar privilegio o de ser víctimas de opresión, como:

Axes_of_privilege

Subcategoría de ejes de privilegio interseccionando y prologándonse hasta su eje de opresión equivalente.

Todas nuestras identidades descansan sobre cada una de estas categorías o, mejor dicho, a lo largo de todo este espectro. La inmensa mayoría de la población no ostenta privilegio universalmente en cada uno de estos ejes de opresión de manera. El privilegio individual cumple, por ende, una determinada función según el punto en el que se encuentre. Por ejemplo, si alguien se encuentra en un determinado número de identidades oprimidas interseccionando, como la transmisoginia o la racimisoginia, donde etnia y género son factores que determinan el odio hacia mujeres negras[11], será víctima de opresión desde diferentes frentes, incluyendo la opresión no acumulativa que emana de las interacciones entre sus identidades. Por el contrario, sí es posible que el privilegio interactivo facilite cierto beneficio no acumulativo. Por ejemplo, si alguien ostenta privilegio en base a varios ejes, existe la posibilidad que determinadas ventajas cancelen o minimicen algunas opresiones si, en su caso, afectan a determinados factores. [12] Es importante tener en cuenta que algunos ejes de opresión, separadamente, pueden guardar algún tipo de relación, como los ejes de lengua, clase, estudios cursados, condición funcional y fisionomía.

Historia del término

All_power_to_the_people

Una manifestante durante los desórdenes de Stonewall sostiene una pancarta en la que se muestra el carácter interseccional de la revuelta de 1969.

«Poder gay, poder negro, poder femenino, poder estudiantil. Todo el poder para el pueblo».

Tanto feministas como teóricas sobre justicia social y activistas en general ya estaban familiarizadas con el concepto de interseccionalidad de categorías sociales desde hace bastante tiempo, pero no fue hasta 1989 que la académica negra y feminista Kimberlé Williams Crenshaw lo acuñó por primera vez. Desde entonces, ha tenido un profundo impacto en el pensamiento y expresión tanto escrita como oral de académicas, críticas sociales y especialmente feministas (que luego formarían la base de lo que se acabaría conociendo por feminismo de tercera ola): [13]

Recuperemos aquel proceso de 1976 que llevó a Crenshaw a comenzar a teorizar sobre la interseccionalidad, el que involucró a un grupo de mujeres negras que se querellaron contra la corporación de General Motors. El contencioso era el siguiente: la General Motors había estado contratando a mujeres blancas para ocupar cargos administrativos, mientras que los hombres negros contratados iban dirigidos hacia el sector industrial, dejando fuera de todo lugar a las mujeres negras. Un grupo de mujeres negras se querelló contra la General Motors tomando como base la cláusula VII de la ley de Derechos Civiles de 1964, alegando que estaban siendo discriminadas por razones de género o etnia. ¿Parece algo evidente, verdad? Pues, increíblemente, perdieron el caso. El Tribunal de Distrito (tribuna de primera instancia) falló que, como la General Motors ya contrataba a mujeres (blancas), la compañía no discriminaba por razones de género, y como la misma compañía ya contrataba a negros (hombre), tampoco lo hacía por razones de etnia. ¿Vaya hachazo, eh? De los mejores del siglo, sin duda. La cosa fue así: el tribunal se negó a bajarse de la burra y considerar al grupo mujeres y personas negras como algo diverso y diferentes perspectivas, no como algo uniformes. [14]

El concepto interseccionalidad creció en su mayor parte de la mano de las experiencias de aquellas personas pertenecientes a movimientos sociales que se percataron de que ciertas formas de opresión a las que se veían sometidas no estaban diferenciadas dentro de los propios movimientos en los que militaban. De hecho, las defensoras de interseccionalismo social han tenido mucho protagonismo dentro de los movimientos en favor de los derechos de las personas LGBT, derechos de las mujeres y derechos sociales en general, etc. Sin embargo, en muchas ocasiones, como en la revuelta de Stonewall, han sido silenciadas y la opresión a la que se ven sometidas y  sus contribuciones ignoradas, las cuales al mismo tiempo han sufrido un proceso de lavado racial y de género por parte de los medios de comunicación. [15][16][17][18][19]

Transcendencia

Muchos movimientos progresistas tienen lagunas conceptuales que demuestran la necesidad de un acercamiento crítico e interseccional. Entre ellos se encuentran:

  • Movimientos feministas que consideran el ámbito mujer de manera indiferenciada, cometiendo el error de obviar las experiencias de aquellas mujeres que no comparten las identidades cis, heterosexuales, capacitistas y de clase (media) de muchas de las líderes feministas.
  • Movimientos antirracistas que no tienen en cuenta que el racismo afecta de manera diferente a los cuerpos leídos como hombre y a los leídos como mujer o que las minorías étnicas son víctimas de una opresión similar debido al privilegio blanco.
  • Movimientos radicales de izquierda que asumen que La Revolución destruirá sistemáticamente el sexismo y el racismo una vez que la clase obrera se haya liberado sin que haga falta abordar de manera específica esos problemas.
  • Investigaciones de carácter académico en general, que, ajenas a un acercamiento interseccional, no han tenido en cuenta a aquellas personas que no encajan en su arquetipo de grupo social de referencia.

Por ejemplo, cuando la revista en línea RH Reality Check, un soporte orientado a la salud sexual y reproductiva de manera crítica, salió a la luz en 2006, se vio rápidamente sometida a duras críticas provenientes de periodistas de determinadas minorías. Alegaban que no solo no había una sola mujer no blanca en el equipo de la revista, sino que los artículos enfocaban los problemas desde una perspectiva mayormente blanca y de clase media. Durante los siguientes ocho años, comenzaron a introducir activamente a periodistas pertenecientes a minorías, como mujeres negras o transgénero, no sin dejar de incluir a varios redactores hombres. Muy a pesar de este ímpetu por tener en cuenta experiencias ajenas y establecer un cambio verdaderamente real, la página aún recibe presiones para mejorar en este campo e incluir diferentes perspectivas.

Ver más

  • Niveles de análisis

Enlaces externos

Intersectionalityen RationalWiki, origen de este artículo.

Para ver contenido diario, podéis seguirme también por Facebook en Demonio Blanco y por Twitter (@DemonioblancoTT).

Ferguson: el sistema no está roto, solo funciona a la perfección.

Del original en The Belle Jar On Ferguson – The System Isn’t Broken, It Was Built This Way.

Para ver contenido diario, podéis seguirme también por Facebook en Demonio Blanco y por Twitter (@DemonioblancoTT).

APTOPIX Police Shooting Missouri

Tengo un tío que era poli.

Sus hijas, mis primas, eran de mi edad, y cuando íbamos a ver nuestra familia a Québec cada verano, hacíamos vida en su casa. Tan pronto como llegábamos a casa de mi abuela, hartísimas y hechas una pasa tras ocho horas de viaje en coche, me ponía a marcar el teléfono de mis primas en su teléfono beige de ruleta. Me tiraba todo el maldito año escolar esperando el verano para pasar rato con ellas, nos escribíamos cartas durante todo el plomizo invierno maquinando planes para nuestras futuras hazañas estivales. La vida de la que disfrutaba con mis primas – nadar en su piscina, barbacoas familiares, jugar al escondite entre el monstruoso seto del jardín de mi abuela al anochecer – se encontraba a años luz del tedio rutinario de Ontario.

Casi cada verano, mi tío, en un momento dado, nos llevaba de visita a la comisaría. Jugaba con nosotras a que éramos delincuentes y nos tomaba las huellas o fingía hacernos unas fotos policiales. También nos dejaba explorar las celdas de la comisaría; recuerdo lo que me flipaban aquellos cuartos planos y monocromáticos en miniatura, cada uno con su lavabo y retrete. Una vez, me quedé zascandileando tanto rato, que me amenazó con encerrarme si no salía. Le respondí que guay, que por qué no lo hacía, y le pregunté por la comida que le iban a dar a los reclusos aquella noche. No tenía miedo, no tenía razones para sentirlo.

Como muchas otras personas blancas, crecí con la idea de que la poli estaba de mi lado. Me harté de oír que la policía estaba ahí para protegerme. Desde que mi más tierna juventud, me dijeron que si alguna vez me perdía o me encontraba en peligro, lo primero que debía hacer era contactar con un agente de policía. Me enseñaron que así funcionaba el sistema, que existía para protegerme.

Lo que nunca me contaron es que ese mismo sistema se dedica a proteger a la gente blanca primero y a las demás después, si tal.

He hecho por averiguar durante estos meses recientes por qué la gente blanca podemos llegar a cabrearnos tanto y de manera tan irreflexiva por los eventos que se han desencadenado en Ferguson. No os miento, es desconcertante oírles debatir sobre lo guay que es que un agente de policía le descerraje seis balazos a un hombre desarmado porque lo mismo ha robado unos puritos y encima no se sube a la acera. Me anonada la enorme cantidad de gimnasia mental que se requiere para llegar a creer que no hay nada malo en que un poli le meta seis tiros a un tipo en defensa propia. Esto vale para esto como vale igual para las reacciones blancas ante los asesinatos de Trayvon Martin, John Crawford III, Tamir Rice y otros incontables jóvenes negros asesinados sin una razón aparente. He vivido en la burbuja de una vida lo suficientemente privilegiada como para que las respuestas blancas a estos crímenes aún me conmocionen; sé que para las personas negras este tipo de comentarios están a la orden del día. No puedo mostrarme lo suficientemente indiferencia ante esta avalancha de odio racista como para convertirla en algo rutinario: he aquí una muestra de mi privilegio.

ferguson-protester

A la gente blanca nos enseñan a lo largo de nuestras vidas a creer en el sistema. El sistema es civilización, el sistema es democracia, es nuestros tribunales de justicia, es las maneras en que el estado se hace cargo de nosotros y nos apoya. Nos cuentan que el sistema se encarga de que vivamos a salvo y sin miedo. Sin embargo, siempre que ocurre algo como lo de Ferguson, la gente blanca vislumbramos lo jodido que está el sistema, atisbamos destellos que nos hacen cagarnos vivos porque socavan los cimientos de cada sentimiento patrio que nos han inculcado a presión desde que ponemos un pie en este mundo.

Un mito recurrente y falso entre la gente blanca progre es que el sistema está jodido. Sin embargo, el sistema no está jodido, lo que ocurre es que se es construyó deliberadamente así, como un sistema para dar prioridad al bienestar y la seguridad de las personas blancas sobre las demás, y su forma de actuar es oprimiendo a personas negras en particular y no blancas en general. Según palabras de Ta-Nehisi Coates en una conferencia reciente a la que acudí: la maquinaria funciona como está previsto. A lo largo de la historia de los Estados Unidos y del Canadá, hay múltiples ejemplos de marginalización patrocinada por el Estado y de opresión a personas no blancas que incluso perduran hasta nuestros días y si no, echad un vistazo a la sobrepoblación de personas negras en las cárceles. Y este es el jodido sistema; y así es como está llamado a funcionar. No es necesario que lo arreglemos, porque ya funciona perfectamente, funciona de la manera que se espera que funcione. Lo que hace falta es que lo destruyamos y empecemos de nuevo desde cero.

Aquellas amigas mías con hijas negras, mientras luchan a diario contra la pena, el dolor y el miedo, intentan asegurarse de alguna manera de que su hija no sea el próximo Mike Brown o Trayon Martin, quieren saber qué decirles a sus hijas que las mantenga a salvo. Ojalá tuviera una respuesta para ellas, pero no la tengo… porque soy blanca y esto se sale del ámbito de mi experiencia personal, porque no estoy en una posición como para dar consejo y porque creo que no hay respuesta. La única manera de asegurarnos de que estas jóvenes no sufran daño alguno es que sean blancas, algo que es imposible amén de una respuesta horrible. Todo lo relacionado con esto provoca impotencia y espanto – y, repito de nuevo, he aquí a una persona blanca hablando de estas cosas, no puedo siquiera imaginar el tremendísimo miedo que las comunidades negras sufren ahora mismo.

Tenemos que – y con tenemos hablo de las personas blancas que pretendemos actuar como aliadas– pasar a la acción. Salgamos del centro del polisistema y comencemos a visibilizar las voces de las personas negras. En debates de justicia social, hagámonos un sitio, es nuestra obligación hacernos con una excavadora, entrar a saco y hacernos con la mayoría del espacio de debate. Hagamos por escuchar para que luego podamos girarnos y compartir nuestro aprendizaje con el resto de gente blanca. Tenemos que permitir que la gente negra lleve la iniciativa, así como tenemos que aprender a ser buenas seguidoras. Nosotras creamoseste sistema podrido, así que contribuyamos humildemente ahora construir uno mejor y más justo.

AP_FERGUSON9_140818_DG_4x3_992

Porque puede ser que incluso ahora mismo mi amiga esté sentada junto a su hija contándole cómo no siempre puede fiarse de la policía mientras, al mismo tiempo, alguna niña blanca con su tío poli está aprendiendo que las comisarías son un lugar pulcro y muy divertido para visitar y en el que jugar; siendo la única diferencia entre ambas el color de su piel. Todo está hecho una mierda y, a la vez, funcionando como un reloj.

Abajo incluyo algunas muy buenas obras escritas por autoras negras. Si eres blanca, por favor tómate tu tiempo para leerlas y educarte. Este es tu trabajo ahora mismo. Si conoces algún otro artículo (o entradas de blog, vídeos, lo que sea) cuyos autores sean personas negras o activistas, por favor, compártenos el enlace aquí y lo incluiré en la lista.

The Case for Reparations by Ta-Nehisi Coates

About Ferguson, White Allies and Speaking Up When It Matters by Awesomely Luvvie 

America’s Not Here For Us by A’Driane Nieves

A Letter to My Unborn Black Son by George Johnson

Youth Are on the Frontlines in Ferguson, and They Refuse to Back Down by Muna Mire

If There Are Good Cops Out There, Prove It by Albert L. Butler

 Para ver contenido diario, podéis seguirme también por Facebook en Demonio Blanco y por Twitter (@DemonioblancoTT).