Ser gorda

Durante los años en los que estuve gorda, también fui una gorda, porque desarrollé una imagen mental de mí misma, de lo que podía y no podía esperar de la vida porque mi cuerpo fuera de una determinada manera. Esta imagen la creé yo misma, pero también colaboraron activamente las personas que me llamaban “La buñuelo” y las que me miraban como si mi cara estuviese perpetuamente cubierta de nutella. Y las películas Disney, por mucho que os joda.

Las cortinas abiertas

Todo el que aprende o enseña español sabe que una de las cosas más difíciles de nuestro idioma es la diferencia entre los verbos ser y estar. Cómo se usan ser y estar cuando van seguidos de un adjetivo: no creo que haya profesor de español que no se haya devanado los sesos para hallar una regla absoluta que explique sin excepción todos los casos, aun sabiendo que no la iba a encontrar. A lo más que se llega es a que el verbo ser determina una cualidad, y el verbo estar, un estado. De esta forma se está cansado un día concreto en el que no se ha dormido bien pero se es moreno todos los días del año, sin importar lo que se duerma.  De la misma manera, el mismo adjetivo puede funcionar con los dos verbos para designar simplemente si una cualidad es transitoria o permanente, y…

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