Ser mujer en las redes sociales

Original por Lore Danvers.

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Muchos me llamaran exagerada. Otros tantos creerán que me gusta hacerme la víctima. Pero a mí me gustaría explicar cómo he vivido mi experiencia en las redes sociales, y en especial en Twitter. Tuve que borrarme mi perfil porque no aguantaba más tantos insultos y ver mis fotos resubidas en otros perfiles riéndose de mí. Y a día de hoy, después de más de un mes de haber dejado Twitter, todavía hay gente suplantándome con mi nombre de usuario. Mi usuario era @yungflaca666 y gané mucha presencia en las redes tras llevar a cabo la iniciativa No Son Depravados (@Nosondepravados) que denuncia el acoso sistemático y situaciones de abuso a la mujer desde la infancia y durante la juventud. Si quieres leer más acerca de esto: http://verne.elpais.com/verne/2015/08/10/articulo/1439202831_684354.html

NSD es un proyecto de visibilización de acoso y abuso sexual sufrido desde la infancia, mayoritariamente por mujeres y personas leídas mujer. Nace de una necesidad – recalco la palabra necesidad – de las víctimas de contar sus experiencias. Yo, como todas las mujeres, antes de que se iniciara esta campaña había experimentado en mi infancia y juventud sucesos como el típico exhibicionista que te enseña su miembro en el parque hasta el toqueteo furtivo del señor mayor que se sienta al lado en el transporte público. Pero hasta que comenzó no sabía cuán grave era el tema. Todo empezó una noche en la que una compañera comenzó un debate sobre cómo el patriarcado influenciaba nuestros gustos: la ropa aniñada o de lolita, el rosa… etc. En definitiva afirmaba que se nos inculcaban ciertos gustos a la hora de vestir ya que a los hombres por regla general les resulta más atractiva una mujer de aspecto aniñado, dócil, débil, sumisa y manipulable. Leer esto me dio mucho que pensar y comencé a escribir tuits sobre la sexualización de la mujer desde la tierna infancia. A partir de ahí mis seguidoras comenzaron a comentarme tanto pública como anónimamente experiencias “leves” como las que he comentado anteriormente o graves y aterradoras como relatos de abuso sexual y violación. Me di cuenta de que era un problema y de que el sistema nos había enseñado a callarnos, a sonreír y guardárnoslo… a echarnos las culpas y a llevarlas como estigma durante toda nuestra vida. Se vio mal que las víctimas se apropiaran de este estigma y hablaran: aunque en principio solo era una red de denuncia y de apoyo moral entre afectadas, hubo mucha gente que se lo tomó una vez más como un ataque desde el feminismo hacia los hombres y comenzaron las burlas, el acoso y el escarnio.

A priori Internet puede parecer algo a lo que no hay que dar mayor importancia, una amalgama de desconocidos que opinan, argumentan, comparten… pero también faltan al respeto e insultan y se refugian en la posibilidad de anonimato que la red les otorga. En el momento que entras a formar parte de esta masa, eres susceptible de que se te insulte, se te desprecie o se te ridiculice: y lo peligroso es que esto se asume como lo normal.

Es que claro… ¡si subes esas fotos/dices esas cosas… te EXPONES a críticas

En primer lugar, llamar puta a alguien (a pesar de que el estigma sobre las trabajadoras sexuales no debería ser tal) o meterse con su físico NO son críticas y mucho menos constructivas. Se justifica el insulto fácil, se justifica el acoso y se culpa a la persona acosada. Es un discurso que está muy en boga en Twitter y este tipo de comentarios van dirigidos a mujeres y sobre todo a aquéllas que manifiestan una ideología feminista. No lo he visto solo hacia mí, sino también hacia muchas compañeras.

A mí me han dicho barbaridades dignas de mención: anoréxica de mierda, puta, feminazi, subnormal, retrasada, perra. Me han intentado hacer daño con comentarios como: “normal que seas una feminazi, si produces menos estrógenos que una niña de 10 años”, “gente como ella después se queja de que las violen” y su posterior deseo de que sufra una agresión sexual. También me han amenazado con alguna que otra paliza o algún que otro golpe en la cabeza. En mis últimas semanas en Twitter, todos los días había personas que subían fotos mías – que o bien no estaban ya en mi perfil (pues me había tocado borrar mis fotos y mi perfil de Instagram ya que había tenido este problema con anterioridad) o bien excavaban en mis fotos para resubirlas y ridiculizarme por mi físico o manera de vestir.

Durante mi labor en NSD, había días que no podía más. Desmoralizaba encontrarte día sí y día también con trolls que venían a desprestigiar algo en lo que habías invertido tiempo y ganas. Por un lado, lamento haber dejado aparte (por haber cerrado mi perfil en Twitter) un proyecto de visibilización con tanta difusión como había alcanzado porque unos pocos hayan podido conmigo. Pero por otro, no me arrepiento de haber ganado en tranquilidad y estabilidad mental al no haber dejado que el acoso en la red me afecte más a mi vida diaria y haber cerrado mi Twitter es quizás el mayor ejercicio de auto aceptación y auto amor que he podido llevar a cabo.

Nos queda mucho camino por andar y aunque no es una batalla muy importante dentro de nuestra lucha, el acoso a compañeras en red nos mina y nos perjudica a TODAS. Si bien Internet es algo que “no hay que tomarse tan a pecho”, las redes sociales son un reflejo muy importante de la sociedad y de nuestra cultura y nuestra manera de pensar. Muchas veces las bromas dejan translucir verdades que el individuo no se atreve a expresar de otra manera, y con el anonimato ocurre lo mismo.

A veces me pregunto por qué puedo llegar a suscitar tal amalgama de sentimientos negativos: odio, rechazo, etc. Y me gustaría saber qué problema tienen conmigo las personas que no me han dejado en paz, por aquéllas por las que he perdido la libertad de subir las fotos que quiera y de expresarme en general. Pero sé que no voy a obtener más respuesta que un insulto o una amenaza. Ser una mujer y no callarse, ser una mujer y hacerse oír, hacer ruido, MOLESTA, aun en pleno siglo XXI. Pudiendo utilizar las redes sociales como plataforma para cambiar las cosas y remover conciencias acerca de las desigualdades, parece que lo que realmente se hace -y se premia- es acosar e insultar, disfrazándolo de broma y de ‘troleo’. Pero como reflexión final, incendiaria como aquella que la realiza, si hay gente a la que le molesta la denuncia de actitudes y violencia machista (no olvidemos que violencia machista también es el acoso continuado a feministas en uno de los ámbitos en los que pueden tener más difusión: LA RED) es porque se ven amenazados porque no quieren que esto cambie y porque se ven reflejados en ellas.

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