Consentimiento: ¿en serio es tan difícil?

Original en Rockstar Dinosaur Pirate Princess, Consent: not actually that complicated.

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¿Sabéis qué no es tan difícil?

El consentimiento.

Se ha debatido mucho recientemente mucho sobre ello: algunas universidades han lanzado normas relativas al consentimiento explícito y ha llegado a la gran pantalla, y arrasando en taquilla, la adaptación del libro que hizo de la ausencia de consentimiento algo sexy. Igual no lo sabéis, pero ya existe en Reino Unido algo parecido al consentimiento explícito, o cómo Ched Evans acabó condenado mientras que su codemandado no. Las actas del tribunal recogen cómo el jurado entendió que era razonable que la víctima hubiera decidido mantener relaciones sexuales con el codemandado, pero no con otro tipo cualquiera que pasaba por allí, véase Evans. Esto, en Reino Unido, no funciona la mayoría de las veces como en los tribunales; lo que sí es similar es la investigación; de hecho, se han hecho públicas hace poco nuevas pautas para facilitarla.

Por otro lado, llueven las críticas y los comentarios negativos siempre que se escribe un artículo sobre consentimiento o se da un paso en favor de aumentar la carga de la prueba en la persona que da comienzo a la relación sexual para asegurarse que la persona con la que quieren mantener esas relaciones, bueno, en fin, como os lo diría, verdaderamente QUIERE mantener esas relaciones.

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Incluso los comentarios en respuesta a estas viñetas nos muestran de manera nítida lo mal entendido del consentimiento.

Salta a la vista  que muchísima gente NO entiende de verdad lo que significa consentimiento. Desde el famoso hay a quien no hace falta que le pregunten antes de cada relación pasando por el estudiante al que, presuntamente, se le ocurrió sorprender a su pareja con algo de BDSM no consentido hasta a esta mierda de canción y a cada basura de comentario en cualquier artículo que deje caer que sí significa SÍ; parece que la gente tiene un problema importante al entender que siempre que te acuestas con alguien, y cuando digo siempre digo en todas las ocasiones en las que mantienes relaciones con alguien, es preciso asegurarse de que quieren mantenerlas. Esto va para mujeres, hombres y todo el mundo. Con quien quiera que sea que te estés poniendo a juguetear, asegúrate de que de verdad le apetece. Y ya está, no es tan difícil, de verdad.

Si todavía te rechina el asunto, ponte en que en vez de iniciando una relación sexual, estás sirviendo una taza de té.

Di en alto  ─ ¿oye, te apetecería una taza de té?─, y si te responden ─ joder, joder, sí, coño, sí, me encantaría MIL una taza de té, ¡gracias!*─ bien, entonces ya tienes claro que les apetece una taza de té. Si dices ─ ¿oye, te apetecería una taza de té?─ y te encuentras con un dubitativo ─no lo tengo muy claro…─ entonces prepara el té o no lo prepares, pero sí ten claro que pueden o no bebérselo, y en caso de que no, bien, ten la delicadeza de NO HACÉRSELO BEBER. No les culpes de haberte hecho hacer el esfuerzo de preparar el té en el improbable caso de que lo hubieran querido; asimila que no lo quieren y en paz. El mero hecho haberlo preparado no te da derecho a metérselo por el gaznate.

SI la respuesta es ─no, gracias─, entonces no hagas té. Punto. No prepares té, no se lo hagas beber y no te enfades porque no les apetezca. No les apetece y punto, ¿bien?

También puedes oír un ─sí, por favor, muy amable─ y cuando llegues con el té ya no les apetece para nada. Sin duda es un chasco, has hecho el esfuerzo de preparar el té y todo, pero están sujetas a ninguna ley vinculante que les obligue a beberse el té. Antes les apetecía, ahora no. Mucha gente cambia de opinión en el rato que tarda en hervir la tetera, reposar el té y añadirse la leche. Sigue sin haber ningún follón por el que la gente cambie de parecer y tampoco tienes ningún derecho a verles bebérselo por el hercúleo esfuerzo que has realizado preparando ese té.

Si se encuentran privadas de consciencia, no hagas té. La gente inconsciente no suele querer té y tampoco es capaz de responder a la pregunta de que si quieren té porque están inconscientes.

Bien, pongamos por caso que estaban conscientes cuando les preguntaste si querían té y dijeron que sí, pero en el rato que ha tardado la tetera en hervir, el té en reposar y la leche en añadirse, han perdido la consciencia. Muy sencillo, deja el té un momento, asegúrate de que la persona inconsciente se encuentra bien y, ojo al pequeño detalle, no le hagas beber el té. Te dijeron que sí, claro, sin problema, pero la gente sin consciencia muy raramente quiere té.

¿Y si alguien te dijo que sí quería té, empezó a tomárselo y luego se desmayó antes de terminárselo? Bueno, lo primero, no se lo eches por el gaznate. Lo segundo, deja el té a un lado y asegúrate de que se encuentra bien, para este caso también vale lo de que a la gente inconsciente no le apetece té. Hazme caso, te lo digo de corazón.

Si a alguien le apetecía té en tu casa el sábado pasado no quiere decir que le vaya a apetecer siempre. Muy seguramente no querrán que aparezcas de la nada en su casa y les hagas té para forzarles a bebérselo porque «PERO SI LA SEMANA PASADA SÏ QUE QUERÍAS» o despertarse descubriéndote a ti derramándoselo por el gaznate porque «PERO SI ANOCHE SÍ TE APETECÍA».

Una analogía estúpida, ¿eh? Sí, sin duda esto lo tenías claro, en ningún caso le forzarías a nadie a beber té porque la semana pasada sí le apetecía. POR DESCONTADO ni se te ocurriría derramar té por el gaznate de alguien inconsciente porque hacía cinco minutos, estando consciente, te había dicho que sí. Muy bien, entonces, si te das cuenta de lo ridículo que es obligar a la gente a tomar té cuando no lo quieren y eres perfectamente capaz de entender cuándo no lo quieren, ¿por qué es tan difícil de entender esto mismo cuando hablamos de sexo?

En sexo y té, el consentimiento lo es todo.

Y ya que estamos, me voy a poner un té.

*Expresado palabra por palabra a un amigo un domingo de mañaneo tras una fiesta en una nave. , qué genial es.

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