¡Sorpresa! Eres una TERF si…

Original por Cristan Williams (@cristanwilliams) en TransAdvocate, You might be a TERF If…

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Me he venido dando cuenta desde hace tiempo que existe cierta confusión sobre lo que significa el acrónimo TERF* (Trans-Exclusionary Radical Feminist; Feminista Radica Trans-Excluyente), así que aquí va una breve guía para ayudaros a averiguar si sois TERFs. Hay posibilidades de que lo seas si te crees feminista y a la vez…

1) Defiendes que las mujeres trans son en realidad hombres cis, que los hombres trans son mujeres cis y malgenerizas adrede a la gente trans.

2) Sacas del armario a personas trans ante sus jefes.

3) Les dices a las mujeres trans que las cirugías a las que se han sometido promueven la cultura de la violación.

4) Aseguras que las mujeres trans que se definen como lesbianas no pueden serlo.

5) No te avergüenzas de decir que viviríamos mejor en un mundo sin mujeres trans. (1)

6) Tus argumentos transantagonistas y los de los grupos de extrema derecha coinciden. (2)

7) Aseveras que el privilegio cis no existe; es deicr, que la gente cisgénero no ostenta un privilegio en una sociedad hostil a la gente trans.

8) Sostienes que el género es una ficción, pero que el binario “hombres biológicos” y “mujeres biológicos” es tan real como el aire que respiramos.

9) Reivindicas que las operaciones quirúrgicas a las que se somete la gente trans aparecieron de la mano de hombres como servicio al patriarcado. (3)

10) Mientes sobre amenazas de muerte y violación que has recibido de personas trans.

11) Difamas sobre el miedo que te da que las mujeres trans planteen un riesgo de violación y a violencia a las mujeres cis en los aseos femeninos.

12) No te cortas en decir que las personas trans transitan para satisfacer sus deseos sexuales.

13) Degradas y deshumanizas los genitales de las personas trans.

14) Trabajas para derribar protecciones legales de las que disfruta la gente trans.

15) Te aplicas en vetar el acceso de las personas trans al sistema médico.

16) Generalizas a todo el colectivo si tuviste una mala experiencia con una persona trans.

17) Comparas las transiciones con procesos similares al de Frankenstein.

18) Tienes claro que las personas trans transitan debido a presiones políticas o sociales. (4)

19) Llamas empoderamiento a tu trabajo para frenar la propagación de estereotipos antifeministas pero llamas censura a cuando las personas trans luchan por detener la propagación de estereotipos transantagonistas.

20) Para ti, las mujeres trans transitan porque en realidad son hombres homosexuales y que los hombres trans hacen lo propio porque son lesbianas que quieren huir de las imposiciones patriarcales.

21) Amenazas a organizaciones de feminismo radical de verdad con asesinar a sus componentes transgénero y te presentas armada a eventos radfem.

22) Agredes a feministas por proteger a mujeres trans de una redada TERF.

23) Hostigas a una pareja de lesbianas con una criatura trans y luego amenazas a esta con un cuchillo.

24) Amenazas de tal manera a una feminista radical, lesbiana y butch que esta decide poner en marcha su propio festival de música inclusivo para mujeres.

25) Intimidas a un grupo de mujeres trans con violencia física, lo que las acaba conminando a poner en marcha el espacio conocido como “Camp Trans” en protesta.

26) Fomentas las leyes que recortan el acceso de la gente trans a los aseos que les corresponden por género no asignado porque crees que es algo “en favor de las lesbianas”.

27) Te pispas de que los republicanos del Tea Party promueven tu retórica TERF.

28) Extiendes propaganda ultraderechista para sustentar tu odio porque, según tú, esa gente es la única que se puede considerar ideológicamente aliada.

29) Te percatas de que grupos integristas de extrema derecha defienden tus argumentos.

30) Apelas a los “olores vaginales” como esencia de diferenciación sexual que delimitan un estatus sexual genuino (¿), de tal manera que a tu juicio las mujeres trans no son mujeres de verdad porque las vaginas de estas mujeres despiden olores demasiado fuertes que causan “problemas sensitivos” mientras al mismo tiempo a otras les pasa lo contrario, por lo que, siempre según tu criterio, una mujer trans no podrá saber nunca (porque las mujeres cis sí lo saben, al parecer) lo que es tener una “vagina grande, peluda y olorosa”.

Bonus track: intentas fingir que el término “TERF”, popularizado en 2008 por un grupo feminista radical inclusivo para diferenciarse como tal de otros grupos del mismo cuño pero con un discurso transantagonista, se acuñó por parte de la comunidad trans con el objetivo de difamar el feminismo.

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Si queréis saber a qué suena una TERF, por favor, consultad la #lógicaTERF aquí.

Y con todo, ¿qué es el feminismo?

Me mostraré inequívoca con mis palabras: creo firmemente que las vidas de las personas transgénero, incluyendo aquellas que ya han transitado, son reales y genuinas. Deberíamos homenajear a estas personas, no ponerlas en cuestión. Las decisiones sobre su salud deberían ser suyas y nada más que suyas. Lo que redacté hace décadas no es fiel reflejo de lo que hoy día sabemos, pues nos alejamos de las categorías binarias de lo “masculino” y lo “femenino” y zambullimos nuestra vivencia en un continuo de identidades y expresiones plenamente humanas.

El trabajo con población transexual y los estudios sobre la formación de la identidad de género en menores nos han provisto de una información básica que echa por tierra el concepto de que existen dos sexos biológicos distintos. Estas ideas amenazan con transformar la biología tradicional relativa a las diferencias sexuales en una biología radical sustentada semejanzas sexuales… Toda persona transexual tiene derecho a someterse a una operación de cambio de sexo, y la comunidad debería proveérsela como derecho. 

  • Andrea Dworkin, feminista radical de vanguardia y activista.

Esta sociedad, dominada por los hombres, nos ha definido a las mujeres como un grupo biológico indistinto, sin posibilidad de remisión. Si esto en algún momento nos hubiera dirigido hacia la emancipación, ya seríamos libres… Para mí, ser mujer es algo político. No se me habría ocurrido decir esto hasta hace poco, ni siquiera me habría decidido a trabajar sobre ello; sin embargo, en los últimos años ha habido mucho debate sobre si las mujeres trans son en realidad mujeres… Siempre he pensado que no me importa la manera en la que una persona llega a ser mujer u hombre; no me importa, de verdad. Eso forma parte de su particularidad, de su singularidad, como la del resto. Quienquiera que se identifique como mujer, quiera ser una mujer y se presente como mujer, hasta donde llega mi entendimiento, es una mujer.

  • Catharine MacKinnon, feminista radical de vanguardia y activista.

La idea de que el feminismo radical verdaderamente revolucionario es el transinclusivo es una verdad como un templo. Honestamente, no entiendo cómo o por qué un sector del feminismo radical defiende teorías esencialistas de “casta sexual” basadas en conceptos biológicos y sexuales en lugar de la teoría de “clases sexuales”, como indicaron Wittig, Andrea y MacKinnon. ¿Se puede reformular el feminismo radical para que su transinclusividad, algo que le es consustancial, quede más en evidencia? Espero que sí. 

  • John Stoltenberg, feminista radical y activista.

 

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Es muy común que la ideología TERF de las autodenominadas “RadFem se encuentren con homólogos ideológicos como las de las viñetas.

*En los últimos años, la comunidad trans hemos dejado de hablar de las TERF como RadFems. Nuestros motivos han sido que existen una gran cantidad de feministas radicales, de segunda ola o separatistas lésbicas que consideran horrendas para el feminismo las conductas de las que he hablado antes. Como muestra de respeto a las RadFems auténticas, la comunidad trans ha dejado de equiparar la identidad de estos grupos radicales con la de las facciones de odio de algunos de ellos. De esta manera, usamos el término feminista, Trans Exclusionary Radical Feminists, Feministas Radicales Transexclusivistas o TERFs para distinguir a estos sectores de odo del resto del feminismo radical en general o de feministas transinclusivas como Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon.

(1) Se esperan que nos sorprendamos al ver las estadísticas de los asesinatos que sufren, y no se dan cuenta de que algunas de nosotras desearíamos que acabaran con TODOS.

  •  BevJo, opinadora TERF, autora y oradora.

(2) Aun cuando hay mucha gente que cree que la moralidad debe construirse en torno a la ley, yo creo que la eliminación del transexualismo no se conseguirá con que la legislación prohíba los tratamientos y cirugías transexuales sino con que lo limite y rebaje el apoyo otorgado al fomento de estereotipos de los roles sexuales, el principal causante del problema. Toda legislación debe orientarse a las condiciones sociales que iniciaron y promovieron en primer lugar la cirugía y el crecimiento del complejo médico-institucional que trasladó esos estereotipos a carne y hueso.

  • Janice Raymond (1980), “Technology on the Social and Ethical Aspects of Transsexual Surgery, opinadora TERF, autora y oradora.

(3) Hay ahora mismo una cosa que me confunde, y es que cuando presencio un debate legislativo en la Cámara de los Lores,suelo coincidir en su mayor parte con las posiciones de extrema derecha. Particularmente, con la persona con la que más estoy de acuerdo en esto,aunque no creo que le haga mucha gracia darse cuenta de ello, es Norman Tebbit… Tebbitt también habla de la salvaje mutilación del transgenerismoDe ocurrir en  culturas ajenas a las de las Islas Británicas, diríamos que se trata de una práctica cultural totalmente nociva, y que cómo es que no nos damos cuenta de ello aquí, en nuestra propia casa.

  • Sheila Jeffreys, doctora, académica y autora TERF, durante un discurso en la Conferencia en homenaje a Andrea Dworkin en el Centro de Estudios de Justicia de la Universidad de Oxford.

(4) [La cirugía de reasignación de género] se parece a la política psiquiátrica de la Unión Soviética. Me refiero que el transexualismo debería verse a través de este prisma, como una agresión médica a los derechos humanos con tintes claramente políticos. La mutilación de cuerpos sanos y la sujeción de estos cuerpos a un tratamiento de corte tan peligroso viola el derecho de estas personas a vivir con dignidad en el cuerpo en el que nacieron, el cuerpo que Janice Raymond llama “nativo”. Es un ataque al cuerpo rectificar una condición política, una insatisfacción “de género” en una sociedad machista basada en una noción de diferencia de género falsa y construida políticamente… Obras recientemente publicadas sobre el transexualismo en las comunidades lésbicas muestran claros lazos del mismo con las prácticas sadomasoquistas.

  • Sheila Jeffreys

Que quede claro que la propia comunidad de Jeffrey, “Australian Lesbians”, fue pionera en la cirugía de reasignación en Australia.

Mi conclusión más importante es que el transexualismo es básicamente un problema social cuya causa no puede ser explicada excepto en términos de los roles sexuales e identidades que genera la sociedad patriarcal. A través de tratamientos quirúrgicos y hormonales, los transexuales renuncian a sus cuerpos “nativos”, especialmente a sus órganos sexuales, en pos del cuerpo y de los órganos sexuales del sexo opuesto. Lo hacen principalmente porque su cuerpo y genitalidad encarnan principalmente la esencia de su masculinidad rechazada y su feminidad deseada. De esta manera, el transexualismo se presenta como el resultado de definiciones socialmente prescritas sobre masculinidad y feminidad, una de las cuales el transexual rechaza para bascular hacia la otra. De esta manera, en el capítulo III argumento que la Primera Causa del Transexualismo es una sociedad definida por el género cuyas normas de masculinidad y feminidad generan el deseo de transexualizarse… Creo que el primer motivo para ello no puede derivarse de actitudes y/o conductas intrapsíquicas o incluso de procesos de condicionamiento familiar, sino de los roles de una sociedad definida por el género (lo cual, en un sentido aristotélico, dispara el resto de causas).

  • Janice Raymond (1979), El Imperio Transexual, p. 16.

Un número significativo de hombres trans son lesbianas que anuncian que quieren transitar en un intento de huir de la misoginia, tanto de su versión más interiorizada como la de la sociedad. Un número significativo de mujeres trans son hombres homosexuales, presionados a tarnsitar por una sociedad conservadora que odia la disconformidad de género de estos hombres.

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Las TERF o el feminismo transexclusivista y transfóbico.

Del original en la Home de The Terfs.

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B1

EL FEMINISMO RADICAL NO TIENE NADA QUE VER CON EL FEMINISMO TRANSEXCLUSIVISTA.

Las feministas radicales transexclusivistas (TransExclusionary Radical Feminists, de ahí el acrónimo TERF) pretenden excluir a las personas trans del acceso igualitario a vivienda, empleo, educación,  residencia y protección de ámbito local, nacional y de las Naciones Unidas, lo que significa perpetuar un mundo donde las personas cis ostenten privilegio a través de la exclusión de personas trans de la vida social en igualdad de condiciones.

Cómo es el Transexclusivismo:

Hay ahora mismo una cosa que me confunde, y es que cuando presencio un debate legislativo en la Cámara de los Lores, suelo coincidir en su mayor parte con las posiciones de extrema derecha. Particularmente, con la persona con la que más estoy de acuerdo en esto, aunque no creo que le haga mucha gracia darse cuenta de ello, es Norman Tebbit… Tebbitt también habla de la salvaje mutilación del transgenerismo. De ocurrir en  culturas ajenas a las de las Islas Británicas, diríamos que se trata de una práctica cultural totalmente nociva, y que cómo es que no nos damos cuenta de ello aquí, en nuestra propia casa.

– Sheila Jeffreys, doctora, académica y autora TERF, durante un discurso en la Conferencia en homenaje a Andrea Dworkin en el Centro de Estudios de Justicia de la Universidad de Oxford.

Hoy en día, estamos invadidas por el conocido como fenómeno Frankenstein, no solo en forma de mito religioso, sino como su prole, la tecnología falocrática. El insano deseo por el poder y la locura por la transgresión de fronteras son la seña de los necrófilos, aquellos que sienten carencia de su alma, espíritu y amor por su propia existencia y de esta manera tratan de quebrantar y asesinar toda su espiritualidad, sustituyéndose por cachos de cadáver. Esta invasión o supresión necrófila tiene múltiples formas, una de ellas es la transexualidad.

– Mary Daly, doctora, académica y autora TERF en su libro Gyn/ecology: The Metaethics of Radical Feminism (Gin/ecología: la metaética del feminismo radical), pp. 70-71

NOTA: siguiendo la misma línea que esos grupos que se autodenominan cristianos, como WBC, la Iglesia Baptista de Westboro (Texas), las TERF siempre intentan extender su transfobia haciéndola pasar por feminismo.

Cómo es el feminismo:

No confundáis mis palabras: creo que las personas transgénero, incluyendo a aquellas que han efectuado su transición, están viviendo unas vidas reales y auténticas. Debemos admirar esas vidas, no ponerlas bajo lupa. Sus decisiones médicas deben pertenecer única y exclusivamente a ellas. Lo que escribí hace décadas no es reflejo de lo que hoy conocemos, ya que paulatinamente abandonamos las categorías binarias de «masculino» y «femenino» y comenzamos a vivir a lo largo del amplio espectro humano de identidad y expresión.

– Gloria Steinem, activista e icono feminista.

La transfobia dentro del movimiento feminista no es un fenónomeno nuevo y sigue promoviéndose por parte de feministas radicales como Sheila Jeffreys, Germaine Greer y Julie Bindel, que tachan de patológico el transgenerismo mediante múltiples argumentos. Lo describen de diferentes maneras: desde una práctica sexual muy bizarra a una enfermedad mental, equiparándolo con el trastorno dismórfico corporal. En algunas ocasiones, critican con tintes paternalistas, como cuando argumentan que las personas transgénero son víctimas de explotación por parte de la industria médica, que pretende exprimirles para sacarles el dinero mediante intervenciones quirúrgicas y hormonales. El libro Transexual Empire, The Making of the She-Male (Imperio Transexual: la elaboración del travelo), de Janice Raymond, publicado en 1994, describe a las personas transexuales como una invención médica creada con el único objetivo del obtener beneficio económico. Otra crítica es la que afirma que las personas transgénero refuerzan los roles de género y de expresión. Por ejemplo, Germaine Greer se refirió una vez a una mujer trans como «una parodia abominable de una mujer» con «demasiada sombra de ojos». Algunas veces, los ataques a las personas transgénero alcanzan niveles conspirativos; hay quien las considera un fenómeno creado por [cis]hombres para conseguir colarse en espacios no mixtos. Las feministas radicales Lierre Keith y Derrick Jensen han incorporado la transfobia al movimiento ecológico anticivilización del grupo Deep Green Resistance, (DGR), un grupo que insistió a Julie Labrouste, de Radical Women, para que se incorporara al movimiento hasta que mencionó que era una mujer trans, tras lo cual fue expulsada.

– Radical Women: organización feminista de segunda ola, inaugurada en 1967

NOTA: de la misma manera que los grupos en contra de los derechos de los homosexuales, las TERF, en muchas ocasiones, afirman que todo lo que hacen es por amor a su comunidad, no por odio a las personas trans.

EXL1

Posición TERF en acceso a cuidados médicos de personas trans.

En los años ochenta, las TERF tuvieron éxito en poner fin al acceso a cuidados médicos de personas trans. Una funcionaria TERF escribió un informe al mismo gobierno que llevó a la revocación del acceso a cuidados médicos de personas trans financiados por programas gubernamentales. Poco más tarde, las aseguradoras privadas hicieron lo mismo.

EXL2

Posición TERF en igualdad trans.

Hace décadas, unas TERF solicitaron al Gobierno de los Estados Unidos que legislara en contra de la personalidad física de las personas trans y aun siguen oponiéndose a las medidas de igualdad para gente trans, llegando hasta tal punto de haber solicitado a las Naciones Unidas que eliminaran la protección a personas trans de todo el planeta.

EXL3

Posición TERF en acceso de las personas trans a los servicios vestuarios públicos.

De manera muy parecida a la de sus homólogas de extrema derecha, las TERF no apoyan el acceso de las personas trans a los servicios públicos y vestuarios; de hecho, en 1973, fue la comunidad TERF fue la primera que usó esto como arma política.

EXL4

Posición TERF en autonomía de género.

De manera muy parecida a la de sus homólogas extremistas, las TERF, por lo general, no reconocen el estatus de las personas trans una vez estas han efectuado su transición e insisten, por el contrario, en que las personas trans continúan perteneciendo al género que se les asignó al nacer.

Un movimiento mezquino.

El objetivo no cambia: la exclusión de las personas trans; ya sea desde que en 1973 se instrumentalizara como arma política la necesidad de las personas trans para el uso de servicios o vestuarios públicos o desde que en 2011 se solicitara a la Organización de Naciones Unidas la revocación de la protección a las personas trans de la comunidad trans mundial.

El movimiento TERF, mediante su insistencia en atacar el acceso a cuidados médicos de personas trans y presionar al gobierno de los Estados Unidos para establecer un programa de terapia rehabilitadora forzosa para personas trans, es el responsable de infligir el mayor sufrimiento a la comunidad trans, mucho más que cualquier otro movimiento semejante en la historia de los Estados Unidos, aunque históricamente se le haya considerado ridículo e irrelevante.El movimiento TERF es particularmente eficaz en sus campañas contra personas trans y contra la igualdad trans ya que revisten todas sus acciones de un halo de crítica de género político/feminista/lésbico/radical/promujeres y, de tal manera, son bienvenidas en espacios que rechazarían el mismo tipo de retórica de organizaciones reaccionarias. Las TERF suelen disfrutar de aceptación en ambientes progresistas, como el mundo académico u organizaciones de izquierdas.

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