Ser autista en la Academia

Original por Stella S. (pseudónimo) en Conditionally Accepted, On Being Autistic In Academia.

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El impacto de ser autista en el mundo de la Academia.

Soy autista.

Ahí está, ya lo he dicho por vez primera en un espacio académico y aunque esté escribiendo todo esto bajo un pseudónimo, me siento bien. Me diagnosticaron bastante tarde, después de doctorarme (sigo siendo doctora, por cierto). Solo por el hecho de que tardara más tiempo en percatarme de mi situación no es motivo para que me colguéis el cartel de alto funcionamiento o de muy poco autista o cualquier otro palabro que os haga sentir mejor en relación a mi condición. Me identifico como autista y punto, la familia bien, gracias.

No conozco personalmente a nadie en la Academia que sea abiertamente autista, por eso me resulta encontrar mi propio sentido de pertenencia, lo que me ha llevado escribir esto; unas palabras en las que intento transmitir cómo la academia me hace sentir incompetente y mi propia reacción ante ello y solo espero que sirva para dar a conocer a la gente profana los problemas a los que la gente autista tenemos que enfrentarnos.

Que conste en acta que paso por neurotípica; es decir, no autista, nadie de mi entorno profesional sabe que soy autista, y, pese a todo, es algo que no deja de afectar a mi bienestar físico y mental. Como mi propio discurso ha empezado a adquirir sentido, en muchas ocasiones me he sentido culpable por mi condición autista ya que el haber salido del armario como autista no ha sido garantía de ninguna seguridad personal al existir muchísimas personas que me juzgan por considerar que me refugio en una excusa o en una moda. Me resulta muy complicado cuidarme a mí misma conscientemente y a la vez obligarme a hacer ciertas cosas porque encuentro no puedo explicar qué es en concreto lo que me está agobiando.

Estoy segura de que  si más gente estuviera al tanto de lo que es ser una autista en la Academia, nos valorarían más, facilitándonos a la vez nuestra visibilización. Seguramente os habréis dado ya cuenta de que los perfiles de las personas autistas varían enormemente, así que no quiero que con esto entendáis que lo que digo es que los problemas que tengo yo son los de todas. Muchos de ellos puede que incluso estén presentes también en personas neurotípicas, incluso, pero lo que nos diferencia a ti, persona neurotípica, de mí, es su magnitud, intensidad e impacto con los que se manifiestan.

En este texto trataré concretamente de comunicación, redes y la visibilidad de la diferencia. Si bien los consejos que incluiré aquí emanan de mi propia experiencia, espero que cualquiera, sea cuales sean sus fortalezas y debilidades, autista o no, encuentre algo de luz aquí.

Comunicación

Fluyo en situaciones donde la comunicación es clara; nada parecido a lo que me encontré cuando puse un pie en la Academia, donde todo se articulaba en torno a toneladas de charla futil, política y charleta en base a relaciones de poder, por poneros algunos ejemplos. Lo paso mal cuando la comunicación es presencial, normalmente me cuesta más procesar lo que se dice en esas situaciones.

Lo que os aconsejo:

  • No hay nada de malo en pedir que os aclaren algo en alguna clase, charla o reunión y, aunque os parezca una perogrullada, seguramente os será difícil preguntar algo cuando todo el mundo a vuestro alrededor parece estar pillándolo todo al vuelo y os encontráis bajo la presión de parecer inteligentes todo el tiempo.
  • Si la situación lo permite y nadie le pone pegas, puede seros útil grabar la clase o la reunión. Esto os facilitará revisar más tarde todo lo que se ha mencionado además de dejar fluir vuestra mente para escuchar e involucraros de manera plena en lugar de soportar la presión de escuchar, tomar notas ADEMÁS DE involucraros plenamente en la comunicación, cosa que puede resultaros apabullante.
  • Si estáis en una reunión donde se van a tomar decisiones vinculantes, podéis solicitar que se os envíe un correo electrónico donde os describan brevemente las decisiones que se han aprobado. Si la reunión es con vuestro tutor o tutora, podéis optar por enviarle una agenda actualizada con apuntes básicos y pedirle que os corrobore al final de la misma que está en orden.
  • Tomaos vuestro tiempo para averiguar de quién os podéis fiar y de quién no. Colgarse de alguien con carisma y extroversión puede ser importante para vuestra vida en la Academia (además que a mí se me da genial aparentar ser carismática y extrovertida). Bien, pues encontrad a alguien así pero que no sea susceptible de traicionar vuestra confianza, algo vital si nos os aclaráis con lo de qué persona puede ser segura y cuál no.

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Redes

Tronca, ¿es que las redes no importan en tu trabajo? Es algo que no dejo de escuchar, ver y experimentar. Establecer redes, socializar, es algo que se me hace muy cuesta arriba. He visto a grupos de gente que por la mañana ni se conocen y después de comer se van a casa tan interconectados que da gusto verlos. Aun así, me tiro el día en la barrera, intentando entablar conversación con alguien o simplemente decir algo y me resulta imposible; además, me cuesta días recuperarme tras situaciones de socialización extrema.

Lo que os aconsejo:

  • Mirar, observar y fijarse. Si os soy sincera, todavía no he superado esta fase contemplativa, pero no dejo de tratar de averiguar, para poder copiar, las formas que el mundo usa en su socialización. Pero ojo, no todos los estilos puede valerte y tampoco caigas en la trampa de hacer cosas que no tengan nada que ver con el tipo de socialización en cuestión.
  • Lo que más me cuesta es saber cómo empezar una conversación, ya que una vez que ha comenzado, me apaño bastante mejor. Si conoces a alguien en tal evento académico, sigue su estela y seguramente se darán oportunidades para que podáis hablar y que otra gente acabe uniéndose a la conversación, en concreto en la tanda de ruegos y preguntas tras charlas y presentaciones. También podéis merodear grupos de gente a ver si podéis engancharos a alguna conversación.
  • Preguntadle a la gente sobre sus investigaciones. A la gente le encanta hablar sobre sus investigaciones, así que adelante.
  • No habléis mucho sobre lo vuestro. Sí que es verdad que hay a quien le gusta el típico alumno entusiasmado, pero desde aquí ya os digo que, si os parecéis un poco a mí, os tiraréis toda la conversación peleando por el turno de palabra. Sí creo que tomarse un respiro largo en intervalos regulares puede facilitarnos a nosotras y a nuestro interlocutor o interlocutora algo de tiempo para intervenir y contestar, en caso de que así lo deseemos.
  • El Twitter. He descubierto ló útil que es como herramienta para socializar sintiendo que estoy haciendo cosas positivas al mismo tiempo. También os dará facilidades para conectaros con otros miembros de la academia con otro tipo de diversidades que de otro modo permanecerían en el anonimato o la invisibilidad. Todavía no le he puesto un límite y corro el riesgo de que me agobie pero me funciona mucho mejor que las interacciones presenciales.

Salir del armario en diversidad.

Even though there are lots of friendly people around in academia, it can be difficult to be visibly different. Disclosure involves risks, and it puts you in a vulnerable position. Finding people you can trust with this information is not a given, as autism is so misunderstood. While I don’t feel I have been actively discriminated against, I know that I have missed certain opportunities because of the way I act and talk. On any given occasion, people may assume I am cold and unenthusiastic. At the other extreme, I may be seen as overenthusiastic, which can perceived just as badly. Imposter syndrome put aside, I also know that I can simply come across as “not quite having it together.”

Aunque hay mucha gente que nos facilitará las cosas en la Academia, no quita que salir del armario siga siendo difícil. Este paso implica muchos riesgos y puede dejarte en una posición de extrema vulnerabilidad. El autismo es algo aún muy ajeno a mucha gente, por eso no es nada fácil encontrar gente segura incluso con esta información por delante. Aunque no me he notado víctima de una discriminación brutal, sí soy consciente de que algunas oportunidades que de otro modo podría haber aprovechado han volado solo porque me muevo y hablo de una determinada manera. En algunas situaciones, la gente puede leerme como fría y como que actúo de mala gana; en el otro extremo, como excesivamente entusiasta,  igual de nocivo. Sin ya entrar en nada relacionado con el síndrome del impostor, también puedo pasar como alguien que no está en sus cabales.

Lo que os aconsejo:

  • Si no lo habéis hecho ya, os recomiendo que le echéis un vistazo a blogs de activistas autistas como Autistic HoyaNeurowonderful. Tenéis todo un mundo de aceptación y sentido identitario por descubrir si acabáis formando parte de la comunidad autista cibernética.
  • Id pasito a pasito. Un día que fui a un ciclo de formación y usé las técnicas de autorrelajación (autoestimulación) que uso habitualmente fue para mí muy liberador. Usaba un maraña, un objeto con el aparentaba jugar, pero que en realidad me servía para concentrarme. Nadie se atrevió preguntarme lo que era. Me movía como si yo y mi maraña encajáramos socialmente sin ninguna pega. La poseía y actuaba como que lo hiciera con normalidad porque eso era para mí la normalidad.

Comentarios de despedida

No es facil ser autista en la Academia. Me leo todos los consejos que se ofrecen a las estudiantes y noto que la mayoría de cosas no me valen. En algunas ocasiones, tras un largo día de interacción social, noto que todo el mundo es vivaz y dicharachero y yo un desastre total que necesita salirse del cuarto de manera regular por razones sensoriales.

Colegas autistas y académicas: ahí estáis, a pesar de todo. Habéis conseguido llegar hasta aquí  y aquí está vuestro lugar. Vuestro yo autista tiene mucho aún que ofrecer y es probable que el tema de vuestro trabajo de investigación tenga estrecha relación con vuestra vocación, una vocación que abordáis con una motivación enorme. La socialización, las entrevistas y la necesidad de renombre (la necesidad de mostrar qué impacto estás logrando) pueden agobiaros, pero recordad todas las posibilidades que la Academia os ofrece y que podéis reunir frente a la pantalla del ordenador mientras os concentráis en algo que os apasiona.

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Feminismo interseccional frente a feminismo colonial

Original por Julie Hall en The Body is not an ApologyAn Intersectional Feminism against Imperial Feminism.

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Me encontraba hace poco en una clase de formación para mi sector laboral en un país de mayoría musulmana cuando un compañero mío, blanco y estadounidense, empezó a hablar sobre proyectos de desarrollo con perspectiva de género. «Estas mujeres todavía sufren mucha opresión», dijo, «llevemos la iniciativa para que estos proyectos de mujeres den comienzo, empecemos por las autoridades; que fijo que son hombres, y transmitámosles todos estos asuntos».

Como mujer no blanca y partidaria del feminismo interseccional, ese comentario me puso en guardia. Me empezaron a sobrevenir sentimientos muy familiares: frustración que apretaba mis puños y un latigazo de miedo recorriéndome la columna. Sin embargo, y muy a pesar de que quise empezar a chillarle sobre colonialismo, discurso imperativo, parternalismo, sostenibilidad y gestión del poder, tan solo respiré hondo y disparé al punto débil de su enorme y muy polémico comentario, «bueno», dije, intentando que mi voz sonara sólida, «también puede ser que de esas autoridades, haya alguna que no sean todo hombres».

El individuo me sonrió perdonándome la vida. «Los roles de género funcionan de otra manera aquí, guapa», me dijo, «los hombres ocupan cargos de más poder que las mujeres, ¿sabes? ¿No pasa lo mismo en tu cultura?».

Y esto, amigas y amigos, es el feminismo colonial,  también conocido, más acertadamente, por orientalismo de género. Este el feminismo cuyo centro lo conforma el discurso blanco y declara nulas las aportaciones de la mujeres no blancas. Sitúa a Occidente como el paradigma del empoderamiento de género, ignorando ya de paso la misoginia sistemática presente en los países occidentales. Homogeneiza a las culturas no occidentales y promueve la imagen binaria de salvador blanco y de negro asalvajado. Este es el feminismo de la gente blanca (muy especialmente, aunque no exclusivamente, de los hombres) que trata de salvar a las mujeres no blancas. Se apropia de los movimientos de mujeres para curtirlos de paternalismo y de una perspectiva colonial. Es por esto por lo que hace falta la interseccionalidad: para luchar contra aquellas ideologías opresivas que hacen uso y abuso de la idea de justicia para perpetuar la injusticia. No permitamos que la gente siga explotando ideas en favor de la igualdad de género para seguir perpetuando el racismo.

En su pionera obra de 1978, Orientalismo, el autor Edward Said habló sobre la idea preconcebida de occidente aquella que considera la  «diferencia básica entre Occidente y Oriente como punto de partida para elaborar cualquier teoría, epopeya, novela, descripción social y aproximación política concerniente  al mundo oriental, a su gente, costumbres, “ideas”, futuro, etc.» . El orientalismo es la construcción ventajista del Oriente de la que occidente hace uso, es la construcción del Oriente como inferior y, como tal, necesitado de “intervención” y “ayuda humanitaria” occidental.

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El orientalismo de género de este colega era nocivo sin fisuras, pero encubierto en el manto de las buenas intenciones. En ningún momento llegó a pensar que estaba siendo racista o incluso levemente agresivo, para nada, se veía con la mejor de las intenciones. Creía firmemente (y fijo que aún lo hace) en su progresía y empatía, en que sus palabras y acciones estaban siendo una herramienta de lucha contra la opresión, no en favor de su perpetuación.

Tristemente, esta es una de las maneras más traicioneras que tiene la gente privilegiada de contribuir en la perpetuación del colonialismo cultural. «Estas mujeres todavía sufren mucha opresión », fue lo que dijo, no «a las mujeres», no «a las mujeres, en todas partes». Sus palabras alterizan a las mujeres no occidentales y categorizan globalmente el sexismo como un problema no occidental. Estas mujeres de este país extranjero están oprimidas. Tienen que enfrentarse a ello de manera pasiva. Este tipo de comentarios son engañosos y nocivos.

Y no se queda la cosa ahí, además de eso, da por nula la capacidad de decisión de las mujeres no blancas y se las da de héroe, a sí mismo y a los occidentales que trabajan en países en desarrollo. «Nosotros, nosotros, nosotros, nosotros», canta. Tenemos que llevar la iniciativa. Tenemos que acudir a las autoridades. Tenemos que dar comienzo con estos proyectos. Tenemos que hacerles ver. Claro, porque es obvio que ellas no pueden solucionar ninguno de sus problemas sin la ayuda del gran héroe blanco.

La condescendencia que tuvo conmigo fue algo más que una irritación personal, fue la representación explícita del trato que la gente privilegiada tiene hacia la no privilegiada. El poco respeto que mostró hacia mi experiencia personal en el trabajo fue más que evidente además de predecible lo que más me saca de quicio. Un hombre blanco menospreciando de manera arrogante a una mujer no blanca no es noticia.

Sin embargo, esta alterización a la que me vi sometida intersecciona con otros ejes del espectro sistémico. En su marco mental colonial, las civilizaciones no occidentales son salvajes y misóginas, en contraste con el ilustrado y civilizado occidente. Las mujeres no blancas que vivimos en occidente, como yo, somos víctimas de esta yuxtaposición, en su marco ideológico, las mujeres no blancas no formamos parte en ningún caso del mundo occidental.

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Yo vengo del mundo occidental, soy angloparlante y trabajo en un país no occidental y, como tal, no puedo huir del hecho de que contribuyo a esta herencia de colonialismo, al margen de mis otras intersecciones. Es verdad que eso es otro tema sobre el que m podría extender, pero para mí es importante reconocer la relación que tengo con esa gestión del poder. Por otra parte, el privilegio del que disfruto en ese eje interseccional no elimina la opresión que sufro por parte de gente como mi colega. La marginación es condescendiente, tanto a nivel individual como sistémico.

Gracias al orientalismo de género, este tipo metió en su cajón de sastre mi cultura asiática. « ¿Lo pillas? ¿No pasa lo mismo en tu cultura?».

Sí, quise responderle, porque, por lo visto, la misoginia solo es endémica en culturas “exóticas”.

He aquí lo único cierto: ninguna cultura o país está libre de la misoginia en cualquier forma de su espectro. En todas las culturas de las cuales yo me siento parte, que son unas pocas, la discriminación sexual es un problema enorme y profundamente enraizado. Aun así, el orientalismo de género crea un binario mediante el cual las culturas alterizadas son las únicas en las que perdura la lacra de la incivilización, mientras que las culturas que disponen de poder institucional son las únicas que han alcanzado el progreso.

«Los roles de género funcionan de otra manera aquí», dijo. Es cierto que el uso de «otra» hace referencia a una diferencia de carácter horizontal pero es una diferencia donde existe una disparidad de poder. De sus palabras emana la creencia de que el mundo occidental es superior al resto. En palabras de Edward Said, «el Oriente y el Islam tienen una especie de estatus irreal y fenomenológicamente reducido que les mantiene fuera del alcance de cualquiera menos del estudioso occidental. Desde que comenzó la especulación occidental sobre el Oriente, el mismo Oriente perdió la capacidad de representarse a sí mismo.»

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Cuando ya nos pusimos a tratar este punto más en profundidad, me dijeron que si no estaba siendo muy inocente por ignorar la opresión que sufren las mujeres en países islámicos. « ¿Es que no se supone que deberíamos hacer algo?»

Bien, así es como «se supone que deberíamos hacer algo»: escuchemos y sigamos la estela de las personas a las que el problema afecta directamente. El feminismo colonial lo perpetúan aquellos salvadores blancos que creen que se lo saben mejor. Las  mujeres musulmanas no necesitan de ningún hombre que las salve, como tampoco necesitan a ninguna organización como FEMEN, que ningunea la voz de las mujeres musulmanas disfrazándolo de «feminismo». No necesitan de mujeres no musulmanas y no blancas como yo.

Las mujeres no blancas hemos luchado por nosotras desde el principio. También hemos dado siempre la bienvenida a aliados, a verdaderos aliados que nos han escuchado, nos han seguido y no han intentado hacerse el centro de la lucha, no «aliados» que hayan acaparado el discurso, nos hayan impuesto o hayan intentado hacerse  los héroes. La gente de una comunidad siempre va a conocer mejor su comunidad que cualquiera que venga de fuera, independientemente de las buenas intenciones o del idealismo de esos forasteros. Como mujer asiática, denuncio y condeno públicamente el sexismo y la negrofobia de mis comunidades; sin embargo, el hecho de que yo alce la voz en estos asuntos no da derecho a las personas no afectadas a liderar el debate sobre los mismos. De esta manera, como no musulmanes y no nativos del país en el que vivimos, ni mi colega ni yo tenemos derecho a liderar el debate sobre los problemas de los musulmanes. Mi trabajo es, ante todo, auxiliar.

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Y lo que intento auxiliar es que las mujeres no occidentales, las mujeres no blancas alcemos nuestras voces contra el imperialismo, el orientalismo y el racismo disfrazo disfrazado de humanitarismo de buena voluntad. Abronqué a mi colega por su ignorancia y su falta de análisis de estas dinámicas de poder porque estoy harta de que tanta injusticia se enmascare de liberación. En Cultura e Imperalismo, Said escribía que «como ninguna persona está completamente eximida ni es ajena a la dictadura del medio físico, nadie somos completamente libres de la lucha por el medio físico. Esta lucha es compleja y plantea interés porque no va solo de soldados y artillería, sino también de ideas, formas, imágenes e imaginarios». Así como llamamos violencia a cuando un país entra en guerra con otro, el discurso que construye a la mujer no occidental como una damisela en apuros necesitada de un héroe occidental  también es violencia. Si eres alguien con inquietud por la lucha contra la injusticia, no permitas que la violencia del feminismo colonial solape la necesidad de un feminismo intereseccional y un amor radical.

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